The Plantation is Ours: Shahid Bolsen Scatters Our Pessimism
Part of our despair is our ignorance of what things mean, and have meant. I remember trying to follow a speech, decades ago, by Fidel Castro (brilliantly educated by Jesuits no less) as he talked about Bretton Woods and what a disaster it meant for the Global economy. In Bolsen’s brilliant commentary I grasp for the first time some of the interlocking threads of our domination and despair I could not have fathomed as a student. Information is powerful. Having a sense of history is powerful. Understanding we are constantly programmed to be ignorant is a great enlightenment. I am always moved by words of an anonymous liberator who was present at the opening of the first “freedom schools” opened for formerly enslaved black people during Reconstruction, after the Civil War. “Children and adults rushed to learn as if their hair was on fire.” All these years later many of our children, for good reasons, don’t wish to be seen near a school. They recognize schools as prisons, the new plantation. And of course prisons are the new plantations. Bless Assata Shakur for alerting us to this fact early on; as soon as she escaped. ~aw
Parte de nuestra desesperación reside en nuestra ignorancia de lo que las cosas significan y han significado. Recuerdo intentar seguir un discurso, hace décadas, de Fidel Castro (brillantemente educado nada menos que por jesuitas) en el que hablaba de Bretton Woods y del desastre que supuso para la economía global. En el brillante comentario de Bolsen, capto por primera vez algunos de los hilos entrelazados de nuestra dominación y desesperación que no podría haber comprendido como estudiante. La información es poderosa. Tener un sentido de la historia es poderoso. Comprender que estamos constantemente programados para la ignorancia es una gran revelación. Siempre me conmueven las palabras de un libertador anónimo que estuvo presente en la inauguración de las primeras “escuelas de la libertad” abiertas para los antiguos esclavos negros durante la Reconstrucción, después de la Guerra Civil. “Niños y adultos se apresuraron a aprender como si les ardieran los pelos”. Después de tantos años, muchos de nuestros niños, con buenas razones, no quieren que los vean cerca de una escuela. Reconocen las escuelas como prisiones, la nueva plantación. Y, por supuesto, las cárceles son las nuevas plantaciones. Bendita sea Assata Shakur por advertirnos de este hecho desde el principio; tan pronto como escapó. ~aw


