Diana Goddess of the Hunt

Diana, Diosa de la Caza

Diana, Goddess of the Hunt

My own view is that Diana was not originally Goddess of the Hunt, but Goddess of the hunted. Protector of those animals who were pursued by men on horseback, or with dogs, who drove them to their deaths.  That she was appropriated by ancient hunters who wished to feel absolved of evil, as they murdered, and frequently dismembered, the creatures they pursued.  I thought about this Diana as I listened to SPARE by Prince Harry, “Spike,” Duke of Sussex.  Who might now, I muse, in America, change his name to Harry Duke, which has a sturdy sound. And in fact, would match his sturdy character.

I was surprised how much I liked this book, liked this man our Meg has married.  I say “our” Meg because her ostracism by the British press has thrown her so solidly into our ranks – as people of color –it feels right to claim her. And of course there is her mother, Doria, who is so recognizable as a sister, with her dreadlocks and soulful staunchness, that we are not only happy she exists, we feel like cheering.

Harry, in this important book, is on a long, internally harrowing, voyage to a reconnection to his mother, Diana. He needs desperately to see her face again.  Seeing her body after death – which my own culture would have demanded – was forbidden. Diana, loved not only by her grieving son, but by so many of us around the globe, did die.  For some unfathomable reason, her sons were not allowed to see the truth, the awful finality of this. No wonder Prince Harry and his brother William fantasized their mother was away on Royal business or holiday and would soon return to them.

That Harry is unable to weep for years, and indeed, cannot access memories of his mother, moved me deeply.  I understand this.  If a tragedy occurs to us in childhood there is a wound that is more often than not expressed by a lack of memory. We are being protected from our emotions, though possibly wounded again by our poultice of forgetfulness.  When he is finally able to weep, he begins to remember his mother, Diana, and begins his long recovery which will doubtless take his whole life.

Fortunately he has found the best medicine for this kind of wound.  A partner who will not stand to be assaulted by the pain she had no hand in delivering,(proud of you, Meghan!) sitting meditation, love of the Natural world, and a good therapist. (And of course his children.)

I have also been stung by the tabloids of England.  Especially painful was the distorted information printed in, I believe, The Daily Mail, about my daughter, Rebecca Walker, and me. It is truly horrendous to have lies smeared all over one’s public life, and this has also happened to me for some of my political beliefs and activities, as well as for my writings, notably my novels, The Color Purple and Now Is The Time To Open Your Heart.* I mention this because even though I grew in my capacity to simply “disappear” into my private life, it is impossible to ignore completely that perfect strangers wish you ill, for nothing that you have in fact done.  After an early screening of The Color Purple movie, in the Eighties (!) a dinner guest expressed that he would like to kill me. News coverage in the black press at the time was often only a bit less blunt.

My illegal, happy, integrated marriage, as well as an early adventure in Africa (from which some of ONCE, my first poetry collection, comes) makes parts of SPARE feel wonderfully familiar and affirming as does the fact that Song of Solomon was also the Biblical poetry that bonded my former husband-to-be and me as we integrated, by ourselves, motels and restaurants that needed “clearing” for black Americans’ use in the mid-Sixties Mississippi Delta.

What are we learning? How to be truly men and women. Grown. If we can no longer live in the cramped digs being provided by those who are tyrants but think of themselves as friends and family, we can leave.

We can be sure Harry’s mother, Diana the hunted, not once thought of her son as anybody’s “spare.” She would have agreed with Meghan: that “spare” is a word, for this loving and strong being, awakened souls would never think to apply.

Welcome to the path that is only made by walking it .~aw

*A review in The New York Times by  Michiko Kakutani.

 

Diana, Diosa de la Caza

Diana, Diosa de la Caza

Mi opinión propia es que Diana no era originalmente diosa de la caza, solamente diosa de los cazados. Protectora de aquellos animales que eran perseguidos por los hombres a caballo, o con perros, que los llevaban a la muerte. Que de ella se apropiaron los antiguos cazadores que querían sentirse eximidos del mal, mientras mataban, y frecuentemente descuartizaban, a las criaturas que perseguían. Pensé en esta Diana cuando escuchaba Spare: En la sombra el libro del príncipe Harry, “Spike” (“Pinchos”), duque de Sussex. El cual podría ahora, reflexiono, en los Estados Unidos, cambiar su nombre al de Harry Duke, que tiene un sonido fuerte. Y de hecho, combinaría con su carácter fuerte. 

Quedé sorprendida por lo mucho que me gustó este libro, que me gustó este hombre con el que nuestra Meg se ha casado. Digo “nuestra” Meg porque el ostracismo a que la ha sometido la prensa británica la ha arrojado tan firmemente a nuestras filas –de gente de color– que parece correcto reivindicarla. Y por supuesto está su madre, Doria, que es tan reconocible como una hermana, con sus trenzas y su conmovedora incondicionalidad, que no solo estamos felices de que ella exista, nos sentimos como para aclamarla. 

Harry, en este importante libro, emprende un largo, interiormente sanador, viaje de reconexión con su madre, Diana. Él necesita desesperadamente ver el rostro de ella otra vez. El ver su cuerpo tras su muerte – lo cuál mi propia cultura habría exigido –  le fue prohibido. Diana, amada no solamente por su sufrido hijo, sino por muchos de nosotros en todo el mundo, murió. Por alguna razón incomprensible, no se les permitió a sus hijos ver la verdad, el horrendo final de esto. No es extraño que el príncipe Harry y su hermano William imaginaran que su madre estaba ausente en asuntos de la Realeza o de vacaciones y pronto regresaría. 

Que Harry no pudiera llorar durante años, y de hecho, no pueda acceder a recuerdos de su madre, me conmovieron profundamente. Entiendo esto. Si una tragedia nos sucede en la niñez hay una herida que a menudo se manifiesta en una falta de memoria. Estamos siendo protegidos de nuestras emociones, aunque posiblemente heridos otra vez por nuestro emplasto de olvido.    Cuando él pudo finalmente llorar, él comenzó a recordar a su madre, Diana, y comenzó su larga recuperación que sin duda le llevará su vida entera. 

Afortunadamente él ha encontrado la mejor medicina para esta clase de herida. Una compañera que no aceptará abuso de quien sufrió un dolor que ella no propició, (¡orgullosos de ti, Meghan!), en sesión de meditación, amor al mundo natural, y una buen terapeuta. (Y por supuesto sus hijos.)

Yo también he sido punzada por los tabloides de Inglaterra. Particularmente dolorosa fue la distorsionada información publicada, creo, en The Daily Mail, sobre mi hija, Rebecca Walker, y yo. Es verdaderamente horrendo que esparzan mentiras sobre nuestra vida pública, y esto también me ha sucedido debido a algunas de mis ideas políticas y mis actividades, así como por mis escritos, especialmente mis novelas, El color púrpura (The Color Purple) y Este es el momento de abrir tu corazón (Now Is The Time To Open Your Heart)* Menciono esto porque aunque crecí con la capacidad de simplemente “desaparecer” en mi vida privada, es imposible ignorar totalmente que perfectos extraños no te quieren bien, aunque no hayas hecho nada para ello. Tras una anticipada proyección de la película El color púrpura, en los años ochenta (!), un invitado a la cena expresó que él querría matarme. La cobertura de noticias en la prensa negra por ese entonces a menudo era solamente un poco menos franca. 

Mi casamiento ilegal, feliz, integrado, así como una temprana aventura en África (de la cual procede parte de ONCE –Una vez–, mi primera colección de poesía) hace que partes de SPARE las sienta extraordinariamente familiares y positivas como el hecho de que la Canción de Salomón era también la poesía bíblica que nos enlazó a mi anterior futuro marido y a mí mientras que eliminamos la segregación, por nuestra cuenta, de moteles y restaurantes que exigían “despejar” su uso por americanos negros en el delta del Mississippi a mediados de los años 60. 

¿Qué estamos aprendiendo? Cómo ser verdaderos hombres y mujeres. ¡Además de combinaciones de género de todas las clases! Fundamentalmente, desarrolladas. Si ya no podemos vivir en los apretados espacios que proporcionan esos que son tiranos pero que se creen a sí mismos como amigos y familia, podemos irnos. 

Podemos estar seguros de que la madre de Harry, Diana la cazada, ni una vez pensó en su hijo como un “repuesto” de cualquiera. Ella habría convenido con Meghan: que “repuesto” es una palabra, para este cariñoso y fuerte ser, que las almas conscientes nunca pensarían emplear. 

Bienvenidos al camino que solo se hace caminándolo.  ~aw

 

* Una reseña de Michiko Kakutani en The New York Times.