¿Adónde Estamos Ahora? Apeirogono  *Y Mañanas En Yenin*

 

Where Are We Now?  Apeirogon and Mornings in Jenin

©2020 by Alice Walker

 
Where are we now? For the past months, learning from an illness that this is a different season of Life, learning from Nature and its fires that nothing I have is permanent, least of all my thoughts, my dwellings, and my art;  learning from the trees, mostly, that I am still connected firmly to Wonder, and that gratitude for Life still courses through me like a river, I most regret I have not been able to praise the great work that so many humans are doing.  For instance Apeirogon, the novel by Colum McCann, an Irishman familiar with his own “troubles,” those of Ireland during its decades of war,  and therefore capable of going deep into the misery of Palestinian and Israeli suffering.  In this book which I listened to, and finished on audio, and then read until I could not bear it, we are introduced to two of those people James Baldwin would have claimed as among a handful on the planet at any given time who make it possible for all of us to go on. They are Bassam Aramin and Rami Elhanan. Palestinian and Israeli respectively. Their daughters, Abir and Smadar, were killed, while still children, by the insanity of the Israeli occupation of Palestine.  An occupation that has fostered a dive into human cruelty and soullessness that should make the whole planet realize it is threatened. Why? Because human beings learn from each other. We learn the good, and we learn the bad.

Nurit Peled Elhanan, mother of Smadar, may her name be blessed, became my friend, though we met in person only once.  And, with my memory often off roaming the cosmos, I do not recall where it was? Gaza? Germany? The West Bank?  But it was at a dinner, somewhere, and she was being honored for being what she is: an incredible Peace activist and woman. A great teacher and mother.  A fantastic Jew. She blamed the Israeli Occupation for her daughter’s death, even though  Smadar was killed by young Palestinian suicide bombers, and did not accept condolences from an old friend and ruler of Israel, Benjamin Netanyahu, when he came to call.

There are still such people in this world!   Halle -lu! (Southern black English).

Nurit Peled Elhanan  is central to this story, and to this book.  But it is about her husband, Rami, and his friendship that developed out of suffering and sorrow, with Bassam Aramin. There are few people alive who are as evolved as these two men. Especially I feel this is true of Aramin, who in his steadfastness and wisdom reminds me of another well known Palestinian of long ago.  Ironically this is partly why it is so challenging to write about them. Or even to think about them. The standard is high.

Two men, whose young daughters were blown up and shot down (Abir by an Israeli soldier) by forces with which they had nothing to do. Two children, whose grieving fathers somehow find each other, overcome their own limitations of anger, sorrow, and pride, and decide to spend the rest of their lives telling their story of loss, and the causes for it, to anyone who will listen.  Traveling at times, hundreds of miles to do so. Men who help to found and to become committed members of Combatants For Peace, an organization of Israelis and Palestinians who are in solidarity with each other, because they have all lost loved ones and are united by their grief.

When I was reading this book I realized I must corroborate Colum McCann’s delicate rendering of the pain of Occupation with the voice of a Palestinian writer well known for her courage of spirit and staunchness of heart.  I chose Susan Albulhawa’s Mornings in Jenin.  A novel that does the work novels are often called to do (Who knows how writers find the strength!) it delves into the daily lives of Palestinian human beings, who, over decades, find Life itself being squeezed and bombed and ground out of them by strangers to whom their lives obviously count less than those of rabbits.

Encounter both these novels when you feel strong. May you also discover, reading these literary maps by impeccable guides, that though the journey to awareness is sometimes long, strength almost always comes from clearer seeing.

 

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¿ADÓNDE ESTAMOS AHORA? APEIROGONO   * Y MAÑANAS EN YENIN*

©2020 Alice Walker

¿Adónde estamos ahora? En los pasados meses, aprendiendo de una enfermedad que esta es una estación diferente de la Vida, aprendiendo de la Naturaleza y sus incendios que nada de lo que tengo es permanente, mucho menos mis ideas, mis moradas y mi arte; aprendiendo de los árboles, principalmente, que aun estoy firmemente conectada a la Maravilla, y que el agradecimiento por la Vida todavía corre por mí como un río; debo lamentar que no he sido capaz de elogiar la gran obra que tantos humanos están haciendo. Por ejemplo Apeirógono, la novela de Colum McCann, un irlandés familiarizado con sus propios “problemas”, los de Irlanda durante sus décadas de guerra y, por tanto, capaz de adentrarse en la amargura del sufrimiento palestino e israelí. En este libro que escuché y terminé en audio y luego lo leí hasta que me fue insoportable, se nos presenta a dos de esas personas a quienes James Baldwin habría proclamado como un puñado en todo el planeta en un momento determinado que hacen posible que todos nosotros sigamos adelante. Ellas son Bassam Aramin y Rami Elhanan. Palestino e israelí respectivamente. Sus hijas, Abir y Smadar, fueron asesinadas, siendo todavía niñas, en la locura de la ocupación israelí de Palestina. Una ocupación que ha promovido una inmersión en la crueldad humana y la perversidad que debe conducir a todo el planeta a percatarse de que se encuentra amenazado. ¿Por qué? Porque los seres humanos aprenden unos de otros. Aprendemos el bien y aprendemos el mal.
Nurit Peled Elhanan, la madre de Smadar, su nombre sea bendecido, se hizo mi amiga, aunque nos vimos en persona solamente una vez. Y, con mi memoria que a menudo anda vagando por el cosmos, no recuerdo dónde fue. ¿En Gaza? ¿En Alemania? ¿En Cisjordania? Pero fue en una cena, en algún lugar, y la estaban homenajeando por ser lo que es: una increíble pacifista y mujer. Una gran profesora y madre. Una judía fantástica. Ella culpaba la ocupación israelí por la muerte de su hija, aun cuando Smadar había sido muerta por un joven atacante suicida palestino, y no aceptó las condolencias de un viejo amigo y Gobernante de Israel, Benjamin Netanyahu, cuando vino a visitarla.
¡Todavía existen tales personas en el mundo! ¡Halle-lu! (Aleluya en inglés negro sureño.)

Nurit Peled Elhanan es cardinal en esta historia y este libro. Pero este trata de su esposo, Rami, y la amistad que, del sufrimiento y el dolor, surgió con Bassam Aramin. Hay pocas personas vivas que sean tan desarrollados como estos dos hombres. Especialmente siento que esto es cierto en Aramin, quien en su firmeza y sabiduría me recuerda a otro palestino muy conocido de hace mucho. Irónicamente esto es en parte por qué se vuelve todo un reto escribir sobre ellos. O incluso pensar en ellos. El nivel es alto.

Dos hombres, cuyas jóvenes hijas fueron hechas volar por los aires y tiroteadas (Abir por un soldado israelí) por fuerzas con las que no tenían nada que ver. Dos niñas, cuyos sufrientes padres se encuentran de algún modo, vencen sus propias limitaciones de cólera, pesar y orgullo, y deciden emplear el resto de sus vidas contando la historia de su pérdida, y las causas de ello, a cualquiera que quiera escucharla. Viajando, a veces, cientos de millas para hacerlo. Hombres que ayudaron a fundar y a ser miembros comprometidos de Combatientes Por La Paz, una organización de israelíes y palestinos que se solidarizan unos con otros, porque todos han perdido seres queridos y se hallan unidos por su dolor.

Cuando estaba leyendo este libro me di cuenta de que debía corroborar la delicada versión del dolor de la ocupacion que hace Colum McCann mediante la voz de una escritora palestina, bien conocida por su corage de espíritu y su lealtad de corazón. Escogí Mañanas en Yenin de Susan Albulhawa. Una novela que hace la labor que a las novelas usualmente se les pide que hagan (¡quién sabe cómo hallan los autores la fuerza!), ahonda en la vida cotidiana de seres humanos palestinos, los que, durante décadas, hallan la misma existencia oprimida y bombardeada y demolida por desconocidos para quienes las vidas de ellos obviamente son más insignificantes que las de los conejos.
(*Apeirógono es un polígono degenerado con un infinito número de lados. Yenin es una ciudad palestina de Cisjordania. Nota del traductor.)

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Busque ambas novelas cuando se sienta fuerte. Usted también podrá descubrir,
al leer estos mapas literarios hechos por impecables guías, que aunque el viaje
al conocimiento suele ser a veces largo, la fuerza casi siempre viene de ver más claro.

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