Ronald Bernard “Sacrificio satánico de niños” 

 

Ronald Bernard “Satanic Child Sacrifice” April 2018 Testimony 

Most of us know there is something terribly wrong with the world. We learn this early from such troublesome issues as not having a decent pair of shoes, or a satisfying meal.  Or parents and community too stressed to give us the attention we need to grow as us, rather than as some throw-a-way character on television or in movies. In my childhood it seemed the white man had all of what there was of EVERYTHING. How he got it, I had no idea.  It was a given. So to speak.

This has made it a challenge, not just for me, but for many people in the world, to see beyond the facade.  To see, and more importantly, to feel, what “the white man” has to say for himself, in terms of his nightmares and traumas.

About twenty-five years ago I received the distinct impression that I must begin to really see “the white man.” Being a novelist of course I created him as a character, in his birthplace of Africa. But this wasn’t enough.  I needed to find white men who were speaking from their deepest hearts, divulging their deepest truths.  I see this as essential work for the planet to transform, perhaps even to heal. I was especially instructed to speak to young white men, to whom the world must seem – to some of them, the most intuitive and thoughtful – a huge burden they have inherited without sufficient guidance to know which way to go. Older white men, who should be of help,  too often self-blinded by fear and escapism in its many forms.

I am deeply moved by this tribunal of apparently just regular folks trying, on their own, to bring their suffering and their healing to the light in  an en-darkened planet.  And by doing so letting themselves be seen in a nakedness that we have rarely, if ever, seen before. This candid recounting of his life by former Dutch banker Roland Bernard is a huge gift to our understanding of some of the deep-seated trauma that undergirds much of the cruelty and injustice in the world. Then, there is the light in his eyes, as he grinds through the horrors of his tale, and we see that most precious of sights: a human being reclaiming his soul.  And his right to happiness.

 

 

Ronald Bernard “Sacrificio satánico de niños” 

Abril de 2018 Testimonio / Tribunal Internacional de Justicia Natural

La mayoría de nosotros sabemos que hay algo terriblemente malo en el mundo. Esto lo comprendemos muy temprano a partir de asuntos tan problemáticos como no tener un par de zapatos decentes, o una comida satisfactoria. O tener padres y una comunidad demasiado estresados como para brindarnos la atención que necesitamos para crecer como nosotros mismos y no como un personaje prescindible en la televisión o en las películas. Durante mi infancia parecía que el hombre blanco tenía todo cuanto había de TODO. De cómo lo consiguió, yo no tenía ni idea. Se daba por descontado. Por así decirlo.

Esto ha convertido en un desafío, no solo para mí, sino para muchas personas en el mundo, el ver más allá de la fachada. Ver, y más importante, sentir lo que “el hombre blanco” tiene que decir por sí mismo, respecto a sus pesadillas y traumas.

Unos veinticinco años atrás tuve la clara impresión de que debía comenzar a ver realmente “al hombre blanco”. Siendo novelista, por supuesto que lo creé como personaje, un niño albino, en su lugar de nacimiento en África. Pero esto no era suficiente Necesitaba encontrar hombres blancos que hablaran desde lo más hondo de sus corazones, divulgando sus verdades más profundas. Veo esto como un trabajo esencial para que el planeta se transforme, tal vez incluso para que sane. Me instruyeron especialmente para hablar a jóvenes blancos, a quienes el mundo debe parecer, a algunos de ellos, los más intuitivos y reflexivos, una enorme carga que han heredado sin suficiente orientación para saber qué camino tomar. Los hombres blancos mayores, que deberían ayudarlos, estaban demasiado a menudo auto-cegados por el miedo y el escapismo en sus múltiples formas.

Me siento profundamente conmovida por este tribunal de personas aparentemente comunes que tratan, por su cuenta, de sacar su sufrimiento y su curación a la luz en un planeta artificialmente oscurecido. Y al hacer esto se dejan ver en una desnudez que raramente, si acaso alguna vez, hemos visto antes. Este franco relato de su vida por el ex─banquero holandés Roland Bernard es un enorme regalo a nuestra comprensión de algunos de los profundamente arraigados traumas que fundamentan mucha de la crueldad y la injusticia en el mundo. También el miedo y la indiferencia.

Entonces, hay luz en sus ojos, mientras él repasa los horrores de su historia, y vemos la más preciosa de las vistas: un ser humano que reivindica su alma. Y su derecho a la felicidad.

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