Poema De Primavera

Photo by Alice Walker

Spring Poem 

Copyright 2018 by Alice Walker

For daisy, zinnia, petunia, jasmine, rose, tenzin, rebecca, rachel, braxton, auden

The seed from last year’s garden

Has been scattered

By the wind.

When I return in Spring
Tiny green faces
Are everywhere.

Some have landed
As we might too
In dry
& rocky
Ground.

But mother has returned
And she
Is the gardener;

She notices.

The stunted plants
Trying their best
Still are stuck
In rocky soil.

Or maybe more discouraging
From a young plant’s
Point of view
In treacherous sand.

Sand looks so solid
But is not
& winter packs it hard
Like earth
& it is earth
But a very fickle kind.
It slips
It slides
Water drains
Right through it.

But the gardener
Who knows
The mother to the plants
Has come home.

She sees.

With her old and dullish trowel
She sets about her work.
For days she has carefully
Noted
All the uncomfortables.

Now she moves.

The stunted zinnias
She can almost hear
Gasping for breath
She moves into pots
No matter that legend
Is: they dislike being moved.

The impatiens
Fainting in the heat
She transplants
To dappled shade.

The huge jasmine
That never blooms
She leaves alone
Except to shower it
With a hose
& Tell it that
Though perhaps it has forgot
She has not
Its function is to create
Heavenly scented flowers
That look like stars.

No more letting seeds struggle
Where they fall
As if there is
Justice
In neglect.

This is an Old
Or New Testament
Teaching
We might decline.

Placing our belief
In the gardener
The mother of the plants
Who always returns
After the winter thaw:

Sees the condition
Of each one of her green children
And acts
To bring nurturance,
Happiness
And radiance
To them all.

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Poema De Primavera

© Alice Walker 2018
Para Daisy, Zinnia, Petunia, Jasmine, Rose, Tenzin, Rebecca y Rachel

Las semillas del jardín del año pasado

han sido dispersada

por el viento.

Cuando vuelvo en primavera
diminutos rostros verdes
se hallan por dondequiera.

Algunas han caído
como podríamos hacerlo también
en suelo
seco y rocoso.

Pero mamá ha vuelto
y ella
es la jardinera.

Ella se percata.

Las raquíticas plantas
haciendo cuanto pueden
aun están arraigadas
en suelo rocoso.

O quizás más desalentador
desde el punto de vista
de una joven planta
en traicionera arena.

La arena parece muy sólida
pero no lo es
y el invierno la vuelve dura
como la tierra
y es tierra
pero de un tipo voluble.
Se corre
se resbala
y el agua se escurre
bien por ella.

Pero la jardinera
que sabe
la madre de las plantas
ha vuelto a casa.

Ella ve.

Con su viejo y gastado desplantador
se pone a trabajar.
Por días cuidadosamente
ha observado
todos los inconvenientes.

Ahora actúa.

A las raquíticas cinias
casi las puede oír
jadeando por respirar
las traslada a grandes tiestos
sin importar que la leyenda
dice que no les gusta ser trasladadas.

Las balsaminas
que se desmayan al calor
las transplanta
a la moteada sombra.

Al enorme jazmín
que nunca florece
lo deja quieto
excepto para rociarlo
con una manguera
y decirle que aunque
quizás lo ha olvidado
ella no
que su función es crear
flores divinamente aromadas
que semejan estrellas.

Ya no deja a las semillas
luchar donde caen como
si hubiera justicia
en el abandono.

Esta es una enseñanza
del Viejo
o el Nuevo testamento
que podríamos rehusar.

Poner nuestra fe
en la jardinera
la madre de las plantas
que siempre regresa
tras el deshielo del invierno:

ve la condición
de cada uno de sus verdes hijos
y trabaja
para llevar alimento,
felicidad
y esplendor
a todos ellos.

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