LA SEÑORA PRESIDENTE

MADAME PRESIDENT

The Extraordinary Journey of Ellen Johnson Sirleaf

By Helene Cooper

©2018 by Alice Walker

There are some books we wish didn’t have to be written.  I felt this many times while reading MADAME PRESIDENT, the extraordinary story of the life of Liberia’s and Africa’s first democratically elected president, Ellen Johnson Sirleaf, by Helene Cooper.  At almost every page I found myself plotting how I might help get this book into the hands of every literate African and African-American on the planet, because I knew it would startle, shock and amaze them.  It would scare them into many kinds of soul searching; it would cure them of platitudes about Africa that have so stunted much discourse about the continent.  It would require a determined mind and strong stomach to confront the brutal misogyny that has been faced seemingly forever by African women, and it would necessitate a real evaluation instead of a fanciful one of male selfishness and sense of lordship that has meant, literally, the rape, selling out, and impoverishment of a continent that has since time immemorial been understood by natives and imperialists alike to be phenomenally wealthy.

Helene Cooper’s is the perfect voice to tell this tale; she is wry, she is smart, she comprehends what is happening in and to her native country as only a loving but clear-eyed daughter can.  While Ellen Johnson Sirleaf is the body and soul of the woman who has walked in all the lanes of the crooked road and is canny enough to get her people around the next bend.  An understatement, of course, because, actually, Sirleaf is simply astonishing, as the woman who holds together a country not only in tatters from layers of bad government and rampant and hideous wars, but also a country stricken horribly by an Ebola epidemic just as it begins to stand up again, having been virtually slain by decades of unbelievably brutal male dictatorship.

Do we trust some of the saviors who come to help?  Of course not.  But that is not  the point.  I am thankful they appeared, though some of them undoubtedly caused part of the disaster.  What matters is:  The Women of Liberia Stood Up.  Ellen Johnson Sirleaf Stood Up.  The writer, Helene Cooper, is standing up.

I believe with all my heart that this book can be a major force in correcting our misperceptions about a land most African Americans relate to more as myth than as reality, and can lead us all, African Americans, Americans, and indigenous Africans alike, to our true, as opposed to our mythical, home.  The work to be done is immense.  Simply attempting to understand the politics involved in keeping poor countries enslaved by debt is mind boggling.

Even so, let us be encouraged by the women of Liberia who, finally, had had enough.  Women who chose one of their own to lead the way out of wars in which children were drugged, terrorized, and forced to rape and kill family members, and to chant, of “Pappy,” the warlord who clearly tortured them into insanity, as he campaigned for the presidency of the country, “He killed my mother; he killed my father, I will vote for him!”

This is a book to help us grow our universal heart.  A heart anchored in respect for the human mother and the human child;  a book that calls on each of us to protect the sacred inviolability of the human mind, spirit, body and soul.  It is simply a great book, filled as such books often are, with insights into the unimaginably bitter residue of lives distorted by historical misadventures, and external, as well as internal, demonic forces.

 

LA SEÑORA PRESIDENTE

La extraordinaria empresa de Ellen Johnson Sirleaf, de Helene Cooper

(The Extraordinary Journey of Ellen Johnson Sirleaf)

©2018 Alice Walker

Hay algunos libros que deseáramos que no se hubieran escrito. Esto fue lo que sentí muchas veces mientras leía La señora presidente, la extraordinaria historia de la vida de la primera presidente de Liberia y África elegida democráticamente, Ellen Jonhson, escrita por  Helene Cooper. Casi en cada página me descubría tramando cómo podría hacer para que este libro llegara a las manos de todos los africanos o afroamericanos que supieran leer en el planeta, porque sabía que el mismo los inquietaría, los impactaría, los asombraría. Los asustaría acerca de muchas formas de búsqueda del alma; los curaría de los lugares comunes sobre África que tanto han atrofiado los debates sobre el continente. Requeriría de una mente resuelta y un estómago fuerte para confrontar la brutal misoginia que han arrostrado al parecer desde siempre las mujeres africanas y exigiría una evaluación real en lugar de una ilusoria hecha de egoísmo masculino y sentido de señorío que ha significado, literalmente, la violación, el despojo y el empobrecimiento de un continente que, desde tiempos inmemoriales, ha sido considerado tanto por nativos y por imperialistas como extraordinariamente rico.

Helene Cooper es la voz perfecta para contar esta historia. Ella es irónica, es inteligente, comprende lo que sucede en su país natal como solo puede hacerlo una hija amorosa y lúcida. Mientras tanto Ellen Johnson Sirleaf es el cuerpo y el alma de la mujer que ha andado todos los senderos del sinuoso camino y es lo suficientemente hábil para guiar a su gente hasta la próxima curva. Es decir poco, por supuesto, porque en realidad, Sirleaf es sencillamente asombrosa, es la mujer que mantiene unido a un país hecho jirones no solo debido a sucesivos malos gobiernos y desaforadas y terribles guerras sino también horriblemente azotado por la epidemia de ébola en el momento en que empieza a levantarse de nuevo, habiendo siendo virtualmente diezmado durante décadas por dictaduras masculinas increíblemente brutales.

¿Acaso confiamos en cada uno de los salvadores que vienen a ayudar? Claro que no. Pero ese no es el asunto. Estoy agradecida de que ellos aparecieron, aunque algunos de ellos indudablemente causaron parte del desastre. Lo que importa es que las mujeres de Liberia se levantaron. Ellen Johnson Sirleaf se levantó. Le escritora, Helene Cooper, está levantada.

Creo de todo corazón que este libro puede ser una fuerza considerable para corregir nuestras percepciones erróneas sobre una tierra que la mayoría de los afroamericanos relacionan más con un mito que con una realidad y puede conducirnos a todos, afroamericanos, norteamericanos y africanos nativos por igual, hasta nuestro verdadero hogar, en vez del mítico. El trabajo a realizar es inmenso. Sencillamente el intento de comprender la política concerniente a mantener a los países pobres esclavizados por la deuda es alucinante.

No obstante, sintámonos estimuladas por las mujeres de Liberia que, al fin, se habían hartado. Mujeres que eligieron una de las suyas para guiar el camino fuera de las guerras en que los niños son drogados, aterrorizados y forzados para violar y matar familiares y gritar respecto a “Pappy”, el señor de la guerra que obviamente los atormentó hasta la locura, cuando hacía campaña por la presidencia del país, “Él mató a mi madre, él mató a mi padre, ¡votaré por él!

Este es un libro para ayudarnos a cultivar nuestro corazón universal. Un corazón afirmado en el respeto por la madre y el niño humanos. Un libro que nos insta a cada uno de nosotros a proteger la sagrada inviolabilidad de la mente, el espíritu, el cuerpo y el alma humanos. Se trata sencillamente de un gran libro, lleno, como tales libros suelen estarlo, de percepciones sobre el inimaginable residuo de amargura en vidas deformadas por desventuras históricas así como por fuerzas diabólicas tanto externas como internas.

 

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