UNA BUENA ORACIÓN PARA EMPEZAR NUESTRO DÍA EN ESTOS TIEMPOS
Movie Coco boy guitar Alice Walker website 2017-12

A Good Prayer For Starting One’s Day In These Times …

Humans are amazing.  Thank You

For Making Us! 

Whoever or Whatever You are,

Of whatever Dimension or Frequency!

Thank you for giving us Ourselves to enjoy!

For instance, I went last night to my local movie palace in Oaklandia (as Frida Kahlo would call it) and saw the Pixar movie COCO, which revolves around the Mexican custom of celebrating the Day of the Dead.  As usual I knew almost nothing about it beforehand.  Someone I admire said she’d heard it was great.  Well, “great.”  You know. But even so.  She is great and I went from there.  It is a marvel!  Which I won’t give away except to say it warmed my heart once again to see that artists of all kinds are stepping up to their global duty to bring dignity and clarity and compassion and understanding back into the world.

As someone who has loved Mexico from long before I fled Mississippi to be temporarily restored by the soulfulness of Oaxaca almost half a century ago, it has been torture to hear the rude, ignorant things said about Mexico and Mexicans by someone temporarily in office as US president.  He clearly understands nothing of the depth and greatness of the Mexican soul.

Watching COCO (how it was even made is a mystery!) I was reminded of my own first encounter with Day of the Dead ceremonies in a huge cemetery many miles from the city of Oaxaca.  First of all, I was taken there by a gay Mexican man who explained to me that in his culture (Indigenous rather than Conquistador) there has always been a traditional role for gay men:  one of which is to take care of the family altar.  Another is to make sure that marigold petals (plentiful and bright orange) reach thickly from doorway to street so the souls returning to check out the altar can find their way home.  Another is to accompany their sisters in society so that no one dares be uncivil to them.  Also, a duty to introduce strangers, beautifully, to a ritual unknown to them: the celebration of the Mexican family’s connection to its dead.

I think I’ve written about this in my journals, coming soon as GATHERING BLOSSOMS UNDER FIRE, but essentially what happened is I was simply astonished at this humongous celebration of the rich dance between life and death being played out in the middle of the night, in the middle of nowhere, in the middle of a cemetery that seemed as large as a small city.  People eating and drinking, playing every instrument imaginable, playing cards… in fact, partying around their family’s tombstones and tombs.  I was enchanted.  A state I love!

But then, just as I was swooning over all this, I heard the most beautiful singing I’ve heard in my life, and I am from Georgia, where folks have been known to carry a tune!  What is that?  I wanted to know.  And our guide courteously led us through all the lights and revelry to the very back of the cemetery where there stood the ruins of a church, inside of which dozens of people were singing.  Well, yes, I started to weep.  But not as much as when I asked:  Who are they and why are they singing these mournful and soul stirring songs, and my friend said:  They are singing for those to whom no one comes to visit.

What can one say?  There are people in this world who know what Soul is.  The movie COCO shares with us some of this.  Soul.  In Southern black culture, for centuries, this word had huge significance; today a somewhat related meaning would be empathy.  Which we quickly noted our enslavers lacked.

***

UNA BUENA ORACIÓN PARA EMPEZAR NUESTRO DÍA EN ESTOS TIEMPOS

Los humanos son asombrosos. ¡Gracias Te doy

por hacernos!

¡Quienquiera o Cualquier Cosa que Seas 

de la dimensión o frecuencia que sea!

¡Gracias por darnos nuestro ser para disfrutarlo!

Por ejemplo, anoche fui al cine local de Oaklandia (como solía llamarla Frida Kahlo) y vi el filme COCO, de la productora Pixar, que gira en torno a la costumbre mexicana de celebrar el Día de los Muertos. Como de costumbre no sabía casi nada sobre él de antemano. Una persona a la que admiro dijo que había oído que era excelente. Pues, “excelente”, ustedes saben. Pero aun así. Ella es fenomenal y por eso fui. ¡Es una maravilla! De la que no voy a revelar nada excepto decir que animó mi corazón de nuevo al ver que artistas de todo tipo están asumiendo más intensamente su deber global de brindarle dignidad, claridad, compasión y comprensión al mundo.

Para alguien que ha amado a México desde mucho antes de abandonar el Mississippi para recuperarme temporalmente gracias al profundo afecto de Oaxaca casi un siglo atrás, ha sido una tortura escuchar comentarios groseros e ignorantes sobre México y los mexicanos dichos por alguien que ocupa transitoriamente la presidencia de los Estados Unidos. Obviamente que él no entiende absolutamente nada de la grandeza y hondura del alma mexicana.

Al ver COCO (¡el modo en que lo hicieron es un misterio!) recordé mi propio primer encuentro con las ceremonias por el Día de los Muertos en un enorme cementerio a muchas millas de la ciudad de Oaxaca. Primero, me llevó allí un gay mexicano que me explicó que en su cultura (aborigen más que de los conquistadores) siempre ha existido un papel para los hombres gays, uno de las cuales es cuidar del altar familiar. Otro es asegurarse que pétalos de maravilla (abundantes y en naranja brillante) lleguen copiosamente desde la entrada hasta la calle, de modo que las almas que regresan para ver el altar puedan hallar su camino a casa. Otro es acompañar a sus hermanas en su vida social de manera que nadie se atreva a ser descortés con ellas. También tienen el deber de introducir a los extraños, de forma hermosa, en un ritual desconocido para ellos: la celebración del vínculo de la familia mexicana con sus muertos.

Creo que he escrito sobre esto en mis diarios, los que aparecerán muy pronto bajo el título Gathering Blossoms Under Fire (Recogiendo flores bajo el fuego), pero básicamente lo que sucedió es que sencillamente quedé asombrada ante esta gigantesca celebración de la rica danza entre la vida y la muerte que se realizaba en medio de la noche, en medio de la nada, en el centro de un cementerio que parecía tan grande como una pequeña ciudad. La gente comía y bebía, tocaba los instrumentos más inimaginables, jugaba a las cartas, en fin, festejaba alrededor de las lápidas y tumbas de sus familiares. Quedé fascinada. ¡En un estado que amo!

Sin embargo, justo mientras me maravillaba con todo esto, escuché el cantar más hermoso que he oído en mi vida, ¡y vengo de Georgia, donde la gente se conoce por saber entonar una melodía! ¿Qué era aquello?, yo quería saber. Y nuestro guía gentilmente nos condujo por entre las luces y el jolgorio hasta el mismo fondo del cementerio donde se alzaban las ruinas de una iglesia. Dentro de ella, docenas de personas cantaban. Pues sí, comencé a llorar. Pero no tanto como cuando pregunté: ¿Quiénes son ellos y por qué están cantando esas canciones tristes que conmueven el alma? Y mi amigo me respondió: Ellos cantan para aquellos a quienes nadie viene a visitar.

¿Qué puede uno decir? Hay gente en el mundo que sabe lo que es el Alma. El filme COCO comparte con nosotros algo de esto. Alma. En la cultura negra sureña, por siglos, esta palabra tuvo enorme significación; hoy un significado en parte relacionado sería “empatía”. Algo que pronto nos percatamos que nuestros esclavizadores carecían.

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