En español tambien

Two new poems for the audience at the Brooklyn Museum, written after seeing you.

IN THIS INCARNATION

&

IF YOU CAN STAND THE WAIT

IN THIS INCARNATION
© 2017 by Alice Walker

How I have loved
Being the colors
Of wood.

In winter I am
The color
Of cedar
In autumn
Of oak.

Today in brutally hot
Cambodia
I am the color
Of the bronze and shining
Native tree
That we see growing
Everywhere
Overcoming every temple
And whose name
It is impossible to remember
Or pronounce.

In Georgia sun
Long ago
I was mahogany:
Winters were not
Long enough
To disabuse me
Of that notion.
I was dark year round!

In California summer
I am redwood!
When ailing, indoors without sun,
I am pine.

There is nothing
Like
The recognition
Of a secure fit
The match with what is natural
All around you.

To know you are
The color of trees
In their innermost
Being
Is to learn
You are home
And will forever –
At least in this incarnation –
Belong.

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IF YOU CAN STAND THE WAIT
©2017 by Alice Walker

If you can stand the wait
One day it will become
Perfectly clear
What it is
That makes you happy.

It might be years
And usually is.

One morning my happiness
Discovered me.

I was on
A hillside
With my yam gathering basket
From Nigeria
Collecting twigs
And peelings from
The Eucalyptus trees
For making
The morning fire.

My wait was over –
At least for now –
As a feeling of deep peace
A tender calm
That managed also to be radiant –
Rolled over me.

Here, in my yard,
On a hillside
That from above
Might look barren
Was my sweet spot.

Finding the best twig
Breaking it
Into the right length
Choosing the perfect
Aromatic peel
Of Eucalyptus
To crackle loudest
And flame most brightly:
My little dog
Oblivious to my ecstasy
Or maybe not – digging
For gophers, enjoying his own
Bliss –
There it was: the occupation
I might enjoy forever
Within a moment:
Gathering twigs
To start
The morning
Or perhaps the evening
Daily
Fire.

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EN ESTA ENCARNACIÓN

© 2017 Alice Walker

¡Cuánto he amado
ser del color
de la madera!
En invierno soy
del color del cedro.
En otoño
del roble.
Hoy en la atrozmente caliente
Cambodia
soy del color
del bronceado y brillante
árbol nativo
que vemos crecer
por doquier
invadiendo cada templo y cuyo nombre
me es imposible recordar
o pronunciar.
Bajo el sol de Georgia
hace mucho
yo era caoba:
los inviernos no eran
tan largos
para quitarme
esa noción.
¡Era oscura todo el año!
En los veranos de California
¡soy roja secuoya!
Y enferma, dentro de casa sin sol,
soy pino.
No hay nada
como reconocer
una segura
afinidad con lo natural
que nos rodea.
Saber que eres
del color de los árboles
en su más íntimo
ser
es saber
que estás en tu hogar
y para siempre
al menos en esta encarnación
ahí pertenecerás.

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SI PUEDES SOPORTAR LA ESPERA

© 2017 Alice Walker

Si puedes soportar la espera
un día será
perfectamente claro
qué es lo que
te hace feliz.
Podría tomar años
y usualmente es así.
Una mañana mi felicidad
me descubrió a mí.
Me encontraba
en una ladera
con mi cesta de recoger ñames
de Nigeria
recogiendo ramitas
y cortezas
de los eucaliptos
para encender
el fuego matinal.
Mi espera terminó
al menos por el momento
cuando una sensación de honda paz
de una tierna calma
que llegaba también a ser radiante
me recorrió toda.
Allí, en mi patio,
en una ladera
que desde lo alto
puede parecer baldía
estaba mi dulce sitio.
Encontrar la mejor rama,
partirla
en la medida exacta
escoger la perfecta
corteza aromática
de eucalipto
que crujiera más alto y ardiera más brillante:
mi pequeño perro
ajeno a mi éxtasis
o quizás no hurgando
en busca de ardillas, disfrutando
su propia ventura,
he ahí: la ocupación
que podría disfrutar para siempre
en un momento:
recoger ramitas
para encender
el matinal o quizá el vespertino
fuego
cotidiano.

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