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November 8 2016

Candles Alicewalkersgarden Election 2016

I am spending election day burning a candle for four extraordinary people:  Mumia Abu Jamal, Julian Assange, Chelsea Manning, and Edward Snowden.  I was thinking about all of them this morning in meditation.  So I labeled it “thinking,” as we are taught, and went back to Om Nama Shivaya.  But they all came right back to mind when meditation was over.

What is it about this gang of four, other than they’re all locked up? (Exile is also a lock up.)  I was thinking about this a lot, tossing out words that almost fit.  The one word that does hold up is -they are decent human beings.  If there is a right thing to be done in a situation,  they are committed to doing it.  This is extraordinary, really, when one thinks about it.  And yet, didn’t decent behavior used to be common?

In any case, I turned to You Tube to watch videos of Julian Assange, especially the  one he did recently with John Pilger, the Australian journalist, who is incredibly decent his own self.

They are discussing how, even though all charges against Assange have been dropped; including that by the “raped” woman who confessed the police made her do it (lie about Assange; that he raped her), he must remain in the Ecuadorian Embassy in London or risk arrest and detention if he steps outside the door. He’s been there four years, living in two rooms, with no sun at all.

I have stepped inside that door to visit him, a few years ago.  As I have stepped into two prisons to see Mumia and would gladly step over to Russia to bring Snowden some home cooked collard greens, and Chelsea Manning a really loving, sisterly hug.  How can we bear that these amazing people are in exile and prison?  That Chelsea recently tried to take her own life?  Chelsea, one of the best people on the planet.  While we are surrounded by people who are not at all in her league; and voting for some of them to rule over us this very day.

I think from my visit with Assange that he is an honest person.  An example of this is that even though we had  limited time to talk, and a horrible hit piece had just been done on him, one that, on reading, had rattled me quite a bit, he went to great pains to explain to me that “math” and “arithmetic” are different.  That my father, whom I always lament was a “mathematician” who ended up plowing vast cotton fields, was not really good at “math” but at “arithmetic.”  It was annoying.

But he was right.  So there’s that.  A stubborn insistence on the exact reality.

And that is what I am thinking about this election day.  How to retain a stubborn insistence on the exact reality.  US America’s political system is not working for the planetary common good.  At all. In fact, it works against peace as if it is a disease. It makes enemies daily that we can never outlive.  No amount of dreaming and pretending will make  our country’s unpardonable behavior disappear.  Only paying attention to the truth tellers, the whistle-blowers, honoring men and women like Ann Wright and Daniel Ellsberg and Jill Stein might at least permit us to breathe.  To meditate on other possibilities. And to pay attention  to our own sense of what is decent and what is right.  And above all, listening to Indigenous lovers of this land, those at Standing Rock, and especially the spectacularly decent teachers of humankind: the Hopi.

Elecciones 2016

 

Estoy pasando el día de las elecciones encendiendo una vela cuatro personas extraordinarias: Mumia Abu Jamal, Julian Assange, Chelsea Manning y Edward Snowden. Pensaba en todos ellos esta mañana mientras meditaba. De modo que lo denominé “pensar”, como nos han enseñado, y retomé el Om Nama Shivaya. Pero todos regresaron prontamente a mi mente cuando terminé la meditación.

¿Qué sucede con este grupo de cuatro más allá de que están encerrados? (El exilio es también un encierro.) Estaba pensando mucho en esto, desechando palabras que casi eran adecuadas. La única palabra que se sostiene es que son seres humanos decentes. Si hay algo correcto que hacer en una situación, ellos se involucran en hacerlo. Esto es extraordinario, en realidad, cuando se piensa en ello. Sin embargo, ¿la actuación decente no solía ser común?

En cualquier caso, me conecté a YouTube para ver videos de Julian Assange. En especial el que hizo recientemente con John Pilger, el periodista australiano, que es increíblemente decente él mismo.

Ellos debaten de qué forma, aun cuando todos los cargos contra Assange han sido retirados, incluyendo el de “violación” de una mujer la cual confesó que la policía la obligó a denunciarlo (mentir acerca de que Assange la había violado), él debe permanecer en la Embajada Ecuatoriana en Londres o arriesgarse a ser arrestado si traspasa la puerta. Ha estado allí por cuatro años, viviendo en dos habitaciones, sin ningún sol.

He entrado por esa puerta para visitarlo, hace unos años. Igual que he entrado en dos prisiones para visitar a Mumia y muy feliz iría a Rusia a llevarle a Snowden un poco de col cocinada en casa al igual que a darle un abrazo amoroso de verdad a Chelsea Manning. ¿Cómo podemos soportar que estas personas asombrosas estén en el exilio o la prisión? ¿Que Chelsea hace poco intentara quitarse la vida? Chelsea, una de las mejores personas del planeta. Mientras tanto estamos rodeados de gente que no están para nada a su nivel y votaremos en este mismo día por alguno de ellos para que nos gobierne.

Pienso por mi visita a Assange que es una persona honesta. Un ejemplo de esto es que aun cuando teníamos un tiempo limitado para hablar y un terrible artículo insultante se había hecho acerca de él, uno que, al leerlo, me había golpeado, sin embargo se esforzó grandemente para explicarme que “matemática” y “aritmética” no son lo mismo. Que mi padre, por quien siempre lamento que fuera un “matemático” que terminó arando grandes campos de algodón, no fue en realidad bueno en “matemática” sino en “aritmética”. Era decepcionante.

Pero él estaba en lo cierto. Así que es eso. Una tenaz insistencia en la realidad exacta.

Y es esto lo que estoy pensando en este día de elecciones. Cómo mantener una tenaz insistencia sobre la realidad exacta. El sistema político de los Estados Unidos de América no está trabajando para el bien común planetario. Para nada. De hecho, trabaja contra la paz como si esta fuera una enfermedad. Hace enemigos diariamente que no podemos sobrevivir. Ninguna cantidad de sueños o simulación hará que la imperdonable conducta de nuestro país desaparezca. Solo el prestar atención a los que dicen la verdad, los denunciantes, hombres y mujeres honorables como Ann Wright, Daniel Ellsberg y Hill Stein podrá permitirnos al menos respirar. Meditar en otras posibilidades y prestar atención a nuestro sentido de lo que es decente y correcto. Y, sobre todo, escuchar a los amantes indígenas de estas tierras, a esos en Standing Rock y, en especial, a los espectacularmente decentes maestros de la humanidad, los hopi.

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