Por favor, lea Enemigos en La Puerta

September 2016

 

I spent all day last Saturday from ten o’clock in the morning to after ten o’clock at night (with a break for lunch, stretches, walks and a nap in my car) listening to a presentation by David Icke who is traveling the planet with his Phantom Self, World Wake Up Tour. He was extraordinary, as usual, and held the packed audience’s attention as he carried us through teachings welcome to some and no doubt too frightening to be welcome to others. Like Assange and Manning and Snowden and others that have appeared to shed light on these dark times, Icke is considered a prophet or a madman, depending on how open one can be to what he has devoted his life to share; i.e. his vast research and understanding of how humanity has wound up on the verge of murdering itself. I find him refreshing, myself, especially during this period of election coverage that seems from another reality entirely than the one real people live in, and is.

For friends who couldn’t attend the talk or who balked at the thought of sitting anywhere, listening to anyone, for ten hours, I decided to find, among Icke’s numerous videos, one lecture that might offer an introduction that wouldn’t be too scary for folks leery of being nudged in a direction of inquiry that might upset, destroy possibly, their world view. I think this one might fit the bill.

I notice that Icke’s own visual presentations are sometimes supplanted by weird scenes that have nothing to do with what he’s talking about. A kind of creeping censorship, no doubt. Which means, really, don’t wait to learn from a great teacher, even as you reserve your right to disagree with him, or it might soon be too late.

-Alice Walker

 

En español

Pasé todo el pasado sábado, desde las diez de la mañana hasta mucho después de las diez de la noche (con una pausa para almorzar, estirarme, caminar y hacer una pequeña siesta en mi carro) escuchando una presentación de David Icke quien viaja por el mundo mostrando su Phantom Self, World Wake Up Tour (El yo fantasma, gira mundial por el despertar). Estuvo extraordinario, como siempre, y mantuvo la atención de la multitudinaria audiencia hacia enseñanzas bien recibidas por unos y, sin dudas, demasiado intimidantes para ser bienvenidas por otros. Como Assange, Manning, Snowden y otros que han aparecido para verter luz sobre estos tiempos oscuros, Icke es considerado un profeta o un loco, en dependencia de cuán abierto uno pueda ser respecto a lo que ha dedicado a compartir en su vida. Esto es, su amplia investigación y comprensión sobre cómo la humanidad se ha venido a terminar al punto de auto-asesinarse. Yo lo encuentro refrescante, en especial durante este periodo de cobertura electoral que parece surgir de una realidad totalmente distinta de la real en que vive el pueblo y lo es.

Para los amigos que no pudieron asistir a la charla o que eludieron la idea de sentarse en cualquier lugar, a escuchar a cualquiera, durante diez horas, decidí buscar, entre los numerosos videos de Icke, una conferencia que pudiera brindar una introducción que no resultara tan intimidante para personas recelosas de ser conducidas en una dirección de indagación que podría decepcionar o, posiblemente, destruir, su visión del mundo. Pienso que este puede satisfacer sus requisitos.

Noto que la propia presentación visual Icke a veces son suplantadas por extrañas escenas que no tienen nada que ver con lo que él expresa. Un tipo de censura furtiva, sin dudas. Lo que significa, en realidad, que no seas reacio a aprender de un gran maestro, aun cuando te reserves el derecho de estar en descuerdo con él, o podría ser demasiado tarde.

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