en español

In these times of woe, trust in what you love that loves you back

©2016 by Alice Walker

And though I’ve been there only once, for such a brief visit (!) I have a warm place in my heart for Brazil.  It is its people, first and last, who seem to me different in some quite unidentifiable but definitely encouraging (of humanity) ways.  What is happening there bears close attention.  Whatever happens we will learn a lot. -AW

 

THE SOUTHERN GIANT WILL HAVE TO FIGHT

By Manuel E. Yepe
A CubaNews translation. Edited by Walter Lippmann.

“Now the poor, the excluded, the landless and the homeless, who had
hoped to reach happiness, will have to seek other party associations
–or forge new political tools– based on ethics, the elimination of the
causes of social inequalities and the search for another possible
Brazil”.

Such is the forecast of Frei Betto, the militant journalist, writer,
religious revolutionary of the Dominican Order and Theology of the
Revolution –former advisor to the President of the Republic of Brazil
when Luis Ignacio Lula da Silva held that position– given the serious
crisis in that country after the parliamentary and media coup d’etat
against the constitutional order in his country.

The first three governments of the Brazilian Workers Party (PT) –two
with Dilma Rousseff and one with Lula– represent the best in the
republican history of the South American giant.

“45 million Brazilians were rescued from misery; social programs –from
the Bolsa Familia to More Doctors– which spread a safety net under the
poorest social sectors of the nation. Access to college became
popular. The International Monetary Fund stopped bothering our
accounts and Latin America gained greater unity. And Cuba was taken
out of limbo,” wrote the prestigious religious revolutionary.

“Too bad the PT did not dare implement structural reforms in politics,
taxes and land. It allowed its Zero Hunger emancipation program be
replaced by the compensation program Bolsa Familia.”

“As if rhetoric were enough to cover unfortunate inequalities, the PT
tried in vain to be the father of the poor and the mother of the rich.
To renew Congress it did not trust the political potential of the
leaders of social movements. It preferred to form promiscuous
political alliances whose opportunistic virus eventually contaminated
some of its leaders.”

Thanks to easy credit, inflation control, and a real increase in the
minimum wage above inflation, the population had greater access to
personal goods. In its 13 years of government, the PT did not insist
on the political literacy of the nation or the democratization of the
media.

Thanks to tax exemptions, the entire line of electrical appliances, as
well as computers and cell phones, are present in almost all the slums
of the favelas…”and who knows if, even in the foothills of the
mountains, and any other car can be bought on installments “.

“However, you also find the hut occupied by a family without housing,
with no security, no health, no education, no quality public
transportation. The priority should have been for access to social
welfare. Failing this, a nation of consumers was formed, not of
citizens; a nation of voters who vote as if they were obeying a
religious precept or repaying a personal favor.”

According to Betto, “between advances and setbacks, the PT leaves as
its legacy social programs that deserved to be defined as state
guarantees and not just as government policies.  But, will the party
have the audacity to reinvent itself?” wonders the revolutionary
intellectual.

PT governments inherited the country from neo-liberal Fernando Enrique
Cardoso who left Brazil to Lula in deep economic crisis, with
skyrocketing inflation, astronomical public debt, breaking of the
social fabric, disarticulation of the state and a deepening of the
abysmal inequalities and injustices Brazil has suffered for centuries.
Among these were the unjust distribution of land. Another was an
electoral law that prevents popular participation. For both, the union
leader [Lula] and Dilma, governing has been very difficult.

To advance their social agenda they had to maintain alliances of
convenience and agreements with bourgeois sectors and parties. They to
faced a fierce onslaught byldd the right and the great oligarchic
media in a country where 90% of the media is in hands of seven wealthy
families who control the audiovisual spectrum.

Despite these factors, the PT administration has been revalidated by
voters in three consecutive presidential elections, including the
much-harassed re-election of Dilma in 2014, with a smaller margin than
earlier, but still with the very respectable figure of 54 million
votes, more than three million more than her rival Aécio Neves.

Dilma Rousseff’s impeachment has been a dirty blow by oligarchic
groups of the resentful  Brazilian right that has been inserted into
the large projects of the imperialist extreme right. They are
interested in removing from their way a nation that somehow holds the
ideals of Latin Americans and has become a standard bearer of its
resolute struggle for independence and social progress.

No doubt there will be a struggle. It only remains to be seen in what
arena. The coup leaders lack consensus except within the elite and the
fascist sector of the middle class.

June 17, 2016.

Source: http://manuelyepe.wordpress.com/

 

En estos tiempos de aflicción, confía en lo que amas y que te ama a la vez.
©2016 Alice Walker

Y aunque he estado allí solo una vez, en una breve visita, tengo un tibio
lugar en mi corazón por Brasil. Es sus personas, por encima de todo,
quienes me parecen diferentes en alguna forma indefinible pero
definitivamente estimulante (de humanidad). Lo que está sucediendo allí
merece una atención cercana. Sea lo que sea que sucede aprenderemos
mucho.

A.W.
EL GIGANTE DEL SUR TENDRÁ QUE LUCHAR
Por Manuel E. Yepe

“Ahora los pobres, los excluidos, los sin tierra y sin hogar, que habían
esperado alcanzar la felicidad, tendrán que buscar otras asociaciones
partidistas –o forjar nuevas herramientas políticas- basadas en la ética, le
eliminación de las causas de las desigualdades sociales y la búsqueda de
otro posible Brasl.”

Tal es la previsión de Frei Betto, el periodista militante, escritor, clérigo
revolucionario de la Orden de los Dominicos y de la Teología de la
Liberación –antiguo consejero del presidente de la República Federativa de
Brasil cuando Luis Inacio Lula da Silva tenía ese puesto-, teniendo en
cuenta la seria crisis después del golpe de estado parlamentario y mediático
contra el orden constitucional en su país.

Los primeros tres gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil
–dos con Dilma Rouseff y uno con Lula- representan los mejores en la
historia republicana del gigante suramericano.
“Cuarenta y cinco millones de brasileños fueron sacados de la miseria;
programas sociales –desde la Bolsa Familia hasta Más Médicos- extendieron
una red de seguridad por debajo de los sectores más pobres de la nación. El
acceso a la universidad se hizo popular. El Fondo Monetario Internacional
dejó de molestar nuestras cuentas y América Latina ganó mayor unidad. Y
Cuba fue sacada del limbo”, escribió el prestigioso religioso revolucionario.
“Fue muy malo que el PT no se atreviera a implantar reformas estructurales
en la política, los impuestos y la tierra. Esto le permitía a su programa de
emancipación Hambre Cero ser remplazado por el programa de
compensación Bolsa Familia.”

“Como si la retórica fuera suficiente para ocultar las desigualdades
desafortunadas, el PT intentó en vano de ser el padre de los pobres y la
madre de los ricos. Para renovar el Congreso no confió en el potencial
político de los dirigentes de los movimientos sociales. Prefirió establecer
alianzas políticas promiscuas cuyos virus oportunistas finalmente
contaminaron a algunos de sus líderes.”

Gracias a créditos accesibles, el control de la inflación y un real incremento
del salario mínimo por encima de la inflación, la población tuvo mayor
acceso a bienes personales. En sus 13 años de gobierno, el PT no hizo
énfasis en la educación política de la nación o en la democratización de los
medios.

Debido a las exenciones de impuesto, le línea completa de equipos
eléctricos, al igual que computadoras y teléfonos celulares, están en todos
las barriadas de las favelas… “y quién sabe si, aun en las faldas de las
colinas, cualquier auto puede comprarse a plazos”.

“Sin embargo, también encuentras la casucha ocupada por familias sin
viviendas, sin seguridad, sin asistencia médica, sin educación, sin
transportes públicos de calidad. Le prioridad debió haber sido dar acceso al
bienestar social. Al faltar esto, se formó una nación de consumidores, no de
ciudadanos; una nació de votantes que votaban si obedecía un precepto
religioso o devolvían un favor personal.”

De acuerdo con Betto, “entre avances y retrocesos, el PT deja como legado
programas sociales que merecían ser definidos como garantías del estado y
no solo como políticas del gobierno. Pero, ¿tendrá el partido la audacia de
reinventarse a sí mismo?”, se pregunta el intelectual revolucionario.
Los gobiernos del PT heredaron el país del neo-liberal Fernando Enrique
Cardoso que le dejó a Lula un Brasil en profunda crisis económica, con
elevada inflación, una deuda pública astronómica, ruptura del tejido social,
desarticulación del estado y una profundización de las diferencias y
desigualdades abismales que ha sufrido Brasil durante siglos. Entre estas
estaba la distribución desigual de la tierra. Otra era una ley electoral que
impide la participación popular. Para ambos, el dirigente sindical (Lula) y
Dilma, gobernar ha sido muy difícil.

Para hacer progresar su agenda social tuvieron que mantener alianzas de
conveniencia y acuerdos con sectores y partidos burgueses. Tuvieron que
enfrentar una feroz arremetida de la derecha y los grandes medios
oligárquicos en un país donde el 90% de los medios está en manos de siete
familias adineradas que controlan el espectro audiovisual.

A pesar de estos factores, el gobierno del PT ha sido relegitimado por los
votantes en tres elecciones presidenciales consecutivas, incluyendo la muy
acosada reelección de Dilma en 2004, con un margen menor que en las
anteriores, pero todavía con la cifra muy respetable de 54 millones de
votantes, más de tres millones que su rival Aécio Neves.

La acusación a Dilma Rousseff por indebido desempeño de sus funciones ha
sido un golpe bajo de los grupos oligárquicos de la resentida derecha
brasileña que ha sido insertada dentro de los proyectos más amplios de la
extreme derecha imperialista. Estos están interesados en quitar de su
camino a una nación que de algún modo sostiene los ideales de los
latinoamericanos y se ha convertido en abanderada de su resuelta lucha por
la independencia y el progreso social.
No hay dudas de que habrá lucha. Solo falta ver en qué arena. Los
dirigentes del golpe carecen de consenso dentro de la élite y el sector
fascista de la clase media.

17 de junio de 2016

Archives