The Island That Sleeps Like a Wing, Cuban poet, Nancy Morejon

 

WHY THREE POPES IN 20 YEARS?
By Manuel E. Yepe

http://manuelyepe.wordpress.com/

A CubaNews translation.
Edited by Walter Lippmann.

In less than twenty years, three Popes have visited Cuba. This is
something really surprising when you consider that this archipelago is
a country geographically and demographically small, and has a
relatively small number of Catholics compared to other nations of
Latin America.

After four centuries of colonialism –during which the official
religion, with total exclusivity, was Catholicism– an “independent”
republic emerged in Cuba under the protection and control of the
United States. During that republican period, Cuban society, in fact,
maintained Catholicism as its main religion for the first half of the
20th Century.

Although the 1902 and 1940 constitutions stipulated the separation
between church and state, their texts identified Christian morality as
the ethical rule for society. This was to the detriment of any other
non-Christian morality and thus ignored the cultural, moral and
religious diversity required in such a plural community in terms of
ethnicities, religions and traditions.

The process of formation of the Cuban nationality, the struggle for
independence from Spain, and the successive stages in building an
independent national project as is the current socialist society, have
been characterized by a secular orientation… anticlerical to some
extent. This does not mean that religion was absent from the
motivations of the patriots, but the objectives have always been
formulated on secular foundations.

The first time the separation of church and state was proclaimed as a
constitutional principle in Cuba was during the Republic in Arms
[during the 19th Century war for independence] when Cubans were
fighting the colonial regimes of Spain … and Catholicism.

Relations between the Catholic Church and the Revolutionary Government
–which took power in 1959 after a bloody struggle against the
dictatorship of Fulgencio Batista– have gone through big challenges
and tense moments.

The social transformations generated by the revolution and the
development of its independent and socialist project had great impact
on the process of demystification of nature. Because of its character,
which renewed traditions, customs and culture in general, the
revolution had a secularizing effect on society.

The legislative actions and practices of the revolution, such as the
law for nationalization of education, limited the social space of the
Catholic religion in Cuba, and extended it to others, such as the
Spiritualists, those associated with African religions, and the
Pentecostals. All these managed access to public spaces to which they
had very little access previously, because of the Christian and
Catholic religious monopoly.

Just remember that before 1959, the Cuban Criminal Legislation
included as an aggravating factor the practice of brujeria
(witchcraft), the term with which the predominant Christian culture
identified those religions originated in Africa, that were widespread
in Cuba, especially among the poorest sectors.

In 1991, the Fourth Congress of the Communist Party of Cuba corrected
sectarian errors committed in the heat of the initial clashes. It
modified its statutes and declared itself as a secular non-atheist
organization. It also eliminated admission barriers in the political
organization for people with religious beliefs.

As a result of this, in the midst of a situation of apparent
contraction of the social space of religion, the Cuban revolution
created the basic legal and social conditions for a genuine religious
pluralism, without confessional or institutional distinction; as well
as for something that had never existed before in the country and
which few nations can boast of having: a genuine religious freedom.

Admittedly, after some initial negative episodes promoted by the
strong influence of Pope Pius XII and the Fascist ideas of some
Spanish priests inserted in the Cuban Catholic hierarchy, the Vatican
has promoted a very constructive policy in its relations with Cuba

But the current positive practice did not start as a result of the
visit of Pope John Paul II in 1998 –as some have written several
times– but after the Second Vatican Council (1962-1965). On this, it
is fair to acknowledge as essential, the role of the then newly
appointed Apostolic Nuncio in Havana, Archbishop Cesare Zacchi, today
considered the “Architect of peace between church and state in Cuba.”

The impressive popular and official welcome offered to Pope Francis in
Havana seems to confirm forecasts that Latin America and the humble
peoples of the world can count on the moral and ethical support of
this charismatic guide of Catholicism who is willing to clean and
thoroughly renew the image of his Church, bringing it closer to the
Poor.

Now that US elites want to turn back history in the Latin American
countries which are in the process of liberation from the domination
by the North, this support could be really transcendental.

September 19, 2015.

CUATRO PERSPICACES TEXTOS SOBRE CUBA DE MANUEL E. YEPE
(Foto de Cuba aquí)

La isla que duerme como un ala, Poeta cubana Nancy Morejón

 

 

¿POR QUÉ TRES PAPAS EN 20 AÑOS?

Por Manuel E. Yepe

 

http://manuelyepe.wordpress.com/

En menos de veinte años, tres Papas han visitado Cuba. Esto es algo en realidad sorprendente cuando consideras que este archipiélago es un país geográfica y demográficamente chico y tiene un número relativamente pequeño de católicos en comparación con otras naciones de América Latina.

 

Tras cuatro siglos de colonialismo durante los cuales la religión oficial, con absoluta exclusividad, fue el catolicismo una república independiente surgió en Cuba bajo la protección y el control de los Estados Unidos. Durante el período republicano, la sociedad cubana, de hecho, mantuvo el catolicismo como su religión principal en la primera mitad del siglo veinte.

Aunque las constituciones de 1920 y 1940 estipularon la separación
entre la iglesia y el estado, sus textos identificaban la moral cristiana como la norma ética para la sociedad. Esto iba en detrimento de cualquier otra moralidad no cristiana y por tanto ignoraba la diversidad cultural, moral y religiosa requerida en tal comunidad plural en términos de etnias, religiones y tradiciones.

El proceso de formación de la nacionalidad cubana, la lucha por la independencia de España y las etapas sucesivas en la construcción de un proyecto nacional independiente como es el actual sistema socialista, se han caracterizado por una orientación secular, anticlerical hasta cierto punto. Esto no significa que la religión haya estado ausente de las motivaciones de los patriotas, pero los objetivos siempre se han formulado sobre fundamentos seculares. 

 

La primera vez que se proclamó la separación del estado y la iglesia como un principio constitucional en Cuba fue cuando la República en Armas (durante la guerra por la independencia del siglo 19) cuando los cubanos luchaban contra el régimen colonial de España y el catolicismo.

 

Las relaciones entre la Iglesia Católica y el Gobierno Revolucionario que subió al poder en 1959 tras una sangrienta lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista han atravesado por grandes retos y momentos tensos.

 

Las transformaciones sociales generadas por la revolución y el desarrollo de su proyecto independiente y socialista tuvieron un gran impacto sobre el proceso de desmitificación de la naturaleza. Debido a su carácter, que renovó las tradiciones, costumbres y la cultura en general, la revolución tuvo un efecto secularizador sobre la sociedad.

 

Las acciones y prácticas legislativas de la revolución, tales como la ley para la nacionalización de la educación, limitaron el espacio social de la religión católica en Cuba y lo extendieron a otras, tales como el espiritismo, aquellas asociadas con las religiones africanas y los pentecostales. Todas estas lograron acceso a espacios públicos a los que tenían muy poco acceso antes, debido al monopolio de las religiones católica y cristianas.

 

Solo recuérdese que, antes de 1959, la Legislación Criminal cubana incluía como un factor agravante la practica de la brujería, el término con que la cultura predominantemente católica identificaba a aquellas religiones que se originaron en África, que estaban extendidas en Cuba, especialmente entre los sectores más pobres.

 

En 1991, el Cuarto Congreso del Partido Comunista de Cuba corrigió errores sectarios cometidos al calor de los conflictos iniciales. Modificó sus estatutos y se declaró como una organización secular no atea. También eliminó las barreras de admisión a la organización política para las personas con creencias religiosas.

 

Como resultado de esto, en medio de una situación de aparente contradicción en el espacio social de la religión, la revolución cubana creó las condiciones básicas legales y sociales para un genuino pluralismo religioso, sin distinciones confesionales o institucionales; al igual que para algo que jamás había existido en el país y que pocas naciones pueden presumir de tener: una genuina libertad religiosa.

 

Obviamente, tras algunos episodios iniciales negativos promovidos por la fuerte influencia del Papa Pío XII y las ideas fascistas de algunas curas españoles insertados dentro de la jerarquía católica cubana, el Vaticano ha promovido una política muy constructiva en sus relaciones con Cuba.

 

Pero la actual práctica positiva no comenzó como resultado de la visita del Papa Juan Pablo II en 1998, como algunos han escrito varias veces, sino después del Concilio Vaticano II (1962-1965). En esto, es justo reconocer como esencial el papel del entonces recientemente designado nuncio apostólico en la Habana, arzobispo Cesare Zacchi, hoy considerado el “arquitecto de la paz entre la iglesia y el estado en Cuba.”

 

La impresionante bienvenida popular y oficial ofrecida al Papa Francisco en La Habana parece confirmar las predicciones de que América Latina y los pueblos humildes del mundo pueden contar con el apoyo moral y ético de este carismático guía del catolicismo que está deseoso de limpiar y completamente renovar la imagen de su Iglesia, acercándola más a los pobres.

 

Ahora que las elites de los Estados Unidos quieren dar marcha atrás a la historia en loa países latinoamericanos que están en el proceso de liberación del dominio por el Norte, este apoyo puede ser realmente trascendental.

 

19 de septiembre, 2015

BILL CLINTON AND THE BUNGLING OF CUBA POLICY
By Manuel E. Yepe

http://manuelyepe.wordpress.com/

A CubaNews translation.
Edited by Walter Lippmann.

In 1996, Congress, with the acquiescence of President Bill Clinton,
approved the so-called “Law of Liberty and Democratic Solidarity with
Cuba” known as the “Helms-Burton Act”, which made many normal things
illegal. What provoked its existence was a deliberate violation of the
law by a counterrevolutionary group of Cubans in Miami and an
equivocal response from the administration of Bill Clinton.

Two prominent American US foreign policy analysts remember the
endogenous origin of the difficulties which the US government is
facing today in implementing some of the changes it announced in its
relations with Cuba, apparently resulting from that manipulation.

In an article published in the magazine Counterpunch on September 8th,
Nelson P. Valdes, Emeritus Professor of Sociology, University of New
Mexico, and writer Robert Sandels, both based in Albuquerque, New
Mexico, explain why,”when the United States moves toward some kind of
normal relations with Cuba, it faces a problem: [that which is] normal
is currently illegal”.

On February 24, 1996, three small US Air Force surplus Cessna
Skymasters departed from Opa-locka airport in Miami-Dade County,
Florida. The planes were gifts from President George H.W. Bush to
Brothers to the Rescue (Hermanos al Rescate).

Brothers to the Rescue was a Miami-based terrorist organization of
Cuban exiles run by José Basulto and William Schuss, organized in 1991
whose alleged mission was to locate and lend assistance to balseros,
Cuban migrants in the Florida Straits trying to reach the United
States in makeshift craft. These balseros were lured by the
immigration policy of Washington and designed as another hostile
action against the Cuban government.

Basulto and Schuss had received CIA military training in the US and
later belonged to Operation 40, organized by the CIA to prepare for
the 1961 Bay of Pigs invasion. Basulto later took part in serious
sabotage actions against Cuba along with several well-known CIA
terrorists such as Luis Posada Carriles and Orlando Bosch, authors of
heinous crimes.

Basulto filed a flight plan for February 24 that would take the three
Cessnas to the Florida Straits where they were going to look for
balseros. Instead of following the flight plan, they flew south and
entered Cuba’s restricted air space.

The pilots were unaware of the intense scrutiny their flight was
receiving from US federal agencies. On other occasions, disregarding
Cuban warnings, they had entered Cuban air space and dropped
counterrevolutionary leaflets on the Cuban capital without arousing
much federal interest.

But this time, the State Department had alerted the Federal Aviation
Administration (FAA) that it would be dangerous to try another flight
over Cuba. Certainly, they were convinced that the patience of the
Cuban authorities was exhausted. The Cubans had so informed their US
counterparts.

As has been learned later, several US monitoring posts observed when
Cuban MiG fighter planes destroyed one of the Cessnas. Six minutes
later, a second air-to-air missile destroyed the second Cessna.
Basulto and three passengers in the third Cessna exited Cuban air
space and flew back to Opa-locka.

Clinton immediately declared a state of national emergency and set up
a security zone in the waters around the Florida peninsula closing it
to unauthorized sea and air traffic. He also demanded an investigation
by the International Civil Aviation Organization (ICAO) and a UN
condemnation of Cuba.

The real aim of the operation was achieved when, amidst the uproar and
condemnation of Cuba, Clinton signed Helms-Burton into law, which did
more than another other piece of legislation to freeze Washington’s
hostile Cuba policy and left the president without power to vary it in
the future.

It was election time and it is impossible to escape the conclusion
that Clinton, who was fighting for re-election, fell in a trap
promoted by the far right of the United States power elite.

He tried to advance along two tracks, but there is no indication that
the approval of the Cuban counterrevolution in South Florida had
something to do with his reelection.

According to Valdes and Sandels, perhaps the simplest explanation for
why Basulto was able to fly that day in spite of all the radar
surveillance, FAA handwringing and the State Department’s warnings was
this from Bill Clinton’s memoirs: “My main target was the election.”

September 16, 2015.

BILL CLINTON Y EL DESACIERTO DE LA POLÍTICA PARA CUBA

 

By Manuel E. Yepe
http://manuelyepe.wordpress.com/

En 1996, el Congreso, con el consentimiento del presidente Bill Clinton, aprobó la llamada “Ley de la Libertad y la Solidaridad Democrática con Cuba”, conocida como la “Ley Helms-Burton”, la cual convirtió muchas cosas normales en ilegales. Lo que provocó su existencia fue la deliberada violación de la ley por un grupo contrarrevolucionario de cubanos en Miami y una reacción equivocada del gobierno de Clinton.

 Dos destacados analistas de política exterior estadounidense recuerdan el origen endógeno de las dificultades que el gobierno de los Estados Unidos enfrenta hoy en la implementación de algunos de los cambios que anunciara en su relación con Cuba, en apariencia como resultado de tal manipulación.

En un artículo publicado en la revista Counterpunch, el 8 de septiembre, Nelson P. Valdés, Profesor Emérito de Sociología en la Universidad de Nuevo México, y el escritor Robert Sandels, ambos de Alburquerque, Nuevo México, explican por qué “cuando los Estados Unidos se mueven hacia algún tipo de relación normal con Cuba, se enfrentan con un problema: (aquello que es) normal es comúnmente ilegal.”

El 24 de febrero de 1996, tres pequeños Cessnas excedentes de la Fuerza Aérea Estadounidense partieron del aeropuerto de Opa-locka en el condado de Miami-Dade, Florida. Los aviones era regalos del presidente George W. Bush a los Hermanos al Rescate.

Hermanos al Rescate era una organización terrorista de cubanos exiliados emplazada en Miami dirigida por José Basulto y William Schuss, fundada en 1991, cuya presunta misión era localizar y prestar ayuda a los balseros, inmigrantes provenientes de Cuba en el Estrecho de la Florida que trataban de llegar a los EE.UU. en botes improvisados. Estos balseros eran atraídos por la política de inmigración de Washington, diseñada como  otra acción hostil contra el Gobierno cubano.

Basulto y Schuss habían recibido entrenamiento militar en los Estados Unidos y después integraron la Operación 40, organizada por la CIA como preparación para la invasión de 1961 por Bahía de Cochinos. Basulto luego participó en graves acciones de sabotaje contra Cuba junto con varios terroristas reconocidos de la CIA tales como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, autores de crímenes horrendos.

Basulto presentó un plan de vuelo para el 24 de febrero que llevaría los tres Cessnas al Estrecho de la Florida donde intentarían localizar balseros. En lugar de seguir el plan de vuelo, volaron hacia el sur y entraron en el restringido espacio aéreo de Cuba.

Los pilotos desconocían el intenso seguimiento que su vuelo recibía de las agencias federales norteamericanas. En otras ocasiones, desatendiendo las advertencias cubanas, habían entrado al espacio aéreo cubano y habían lanzado volantes contrarrevolucionarios sobre la capital cubana sin despertar mayor interés federal.

Sin embargo esta vez, el Departamento de Estado había alertado a la Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés) de que resultaría riesgoso intentar otro vuelo sobre Cuba. Ciertamente, estaban convencidos de que la paciencia de las autoridades cubanas se había agotado. Así lo habían informado los cubanos a su contraparte estadounidense.

Como se ha sabido después, varios puestos de monitoreo observaron cuando aviones Mig de combate cubanos destruyeron uno de los Cessnas. Seis minutos más tarde, un segundo misil aire-aire destruyó el segundo Cessna. Basulto y otros tres pasajeros del tercer Cessna abandonaron el espacio aéreo cubano y volaron de regreso a Opa-locka.

Clinton declaró inmediatamente un estado de emergencia nacional y estableció una zona de seguridad en las aguas alrededor de la península de la Florida cerrándola al tráfico marítimo y aéreo no autorizado. También exigió una investigación par la Organización Internacional de a Aviación Civil y una condena de la ONU a Cuba.

El objetivo real de la operación se logró cuando, en medio del alboroto y la condena a Cuba, Clinton firmó la Ley Helms-Burton, que hizo más que cualquier otra legislación para congelar la política hostil de Washington hacia Cuba y dejó al presidente sin poder para variarla en el futuro.

Era período electoral y es imposible eludir la conclusión de que Clinton, que estaba luchando por su reelección, cayó en la trampa promovida por la extrema derecha de la élite de poder en los Estados Unidos.

Él trató de avanzar por dos vías, pero no hay indicio de que la aprobación de la contrarrevolución cubana en el Sur de la Florida tuviera algo que ver con su reelección.

De acuerdo con Valdés y Sandels, tal vez la explicación más sencilla de por qué Basulto fue capaz de volar ese día a pesar de toda la vigilancia de radar, la preocupación de la FAA y las advertencias del Departamento de Estado esta encontrada en las memorias de Bill Clinton: “Mi principal meta era la elección.”

16 de septiembre, 2015

CRISIS IN THE HATE-CUBA INDUSTRY
By Manuel E. Yepe

http://manuelyepe.wordpress.com/

A CubaNews translation.
Edited by Walter Lippmann

The process towards the normalization of relations between Cuba and
the United States officially began with the reopening of their
respective embassies in Washington and Havana. However, everyone knows
that it will take a long time to repair the ruins caused by the absurd
imperialist policy and to travel the dangerous road without perilous
mishaps.

It is not that the goal is not clearly known. Everything about what
normal relations between nations are is written down –almost to the
smallest detail– in countless books and treatises on International
Law, public and private. These explain the procedures that define
non-interference and normalcy.

Jean-Guy Allard, a veteran Canadian journalist accredited to Havana
and a regular contributor to Radio Havana Cuba and Granma, said in an
interview with Dick Emanuelsson, Deputy Director of Colombian news
agency Anncol, that “what is good for Cuba is that the machinery of US
disinformation had to clean up Cuba’s image to make the change viable.

“When it suited the Empire, the island was transformed overnight from
diabolical to sympathetic. Cuba has become a decent country in the US
media. The day after that about-face in the media, many European
countries, confirming their despicable subservience, flew to Havana to
pay their respects. And with that Cuba already won. ”

But now, says Allard, it is imperative to lift the infamous blockade
–which the US euphemistically calls “embargo”– and to put an end to
more than half a century of mistreating the Cubans. “You cannot
torment a people for five decades without having to pay for the
damages, which are huge.”

Allard, who has become a prominent observer of the strained relations
between Washington and Havana, notes that “until now, the US presence
in Cuba has meant espionage, infiltration, recruitment and
penetration. We will have to see if the announced new diplomacy
between neighbors is more civilized. ”

Noting the development of Washington’s relations with other
progressive countries in Latin America, the expert reporter wonders:
“What will be the “new look” of US subversive activity in Havana?
Surely they will not give up interference; they will fine-tune it”.

The prestigious French-Canadian journalist considers that, so far, the
performance of all dissidents in Cuba has been designed for foreign
consumption. It was from abroad where the donations come to initially
breed them and keep them alive to this day. “Cuban dissidents, so
widely promoted by the press abroad, are little less than invisible in
Cuba,” noted Allard.

Regarding the situation of the of the revolution’s enemies abroad,
Allard believes that “now the confusion is already apparent in the
anti-Castro zoo. They do not know how to recycle themselves. ”

“The hate-Cuba industry that generated millions for decades –and made
the fortunes of hundreds of miameros [Miami-based enemies of Cuba]– no
longer exists. Miami, the city of the CIA, became the narco capital
and now it is said to be the Mecca of pornography. The
anti-Cuban-Miami began with Batista´s gangsters and grew up with CIA
money. Sooner or later, it will have to refocus on the new
relationship between neighbors. ”

The industry of hatred has been described as the most lucrative
machinery in the state of Florida. Created fifty-five years ago by
President Eisenhower, to promote and highlight the achievements of the
Cubans living in “democracy” against those who live in Cuba, it
gradually degenerated into a well-structured mafia with deadly
tentacles in most of the hemisphere.

With a huge variety of ubiquitous tentacles, sometimes with absolute
control over educational, financial, social, judicial, religious,
political, labor and cultural spheres in South Florida … and even
beyond, no one has been able to aspire to a leadership position
without its approval and blessing.

By fanning the flames of a war that would eventually overthrow the
Cuban government, this industry has swindled the US government out of
billions of dollars.

Moral decadence placed Florida at the pinnacle of many crime
statistics concentrating the largest group in the nation of officials
–political or administrative– in prison, accused, on probation, or
wanted. Florida has the most Medicare and Medicaid fraud, and the
nation’s largest drug-trafficking center, among other niceties.

This criminal environment has made South Florida home to the largest
and most diverse collection of Latin American former dictators,
terrorists and murderers.

LA CRISIS EN LA INDUSTRIA DEL ODIO A CUBA

By Manuel E. Yepe
http://manuelyepe.wordpress.com/

El proceso hacia la normalización de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos comenzó oficialmente con la reapertura de sus respectivas embajadas en Washington y La Habana. Sin embargo, todos saben que tomará un largo tiempo reparar las ruinas causadas por la absurda política imperialista y atravesar el riesgoso camino sin peligrosos contratiempos.

No es que el objetivo no se conozca claramente. Todo acerca de lo que son las relaciones normales entre naciones está escrito casi hasta el menor detalle en incontables libros y tratados de Derecho Internacional, público y privado. Estos explican los procedimientos que definen la no injerencia y la normalidad

Jean-Guy Allard, un veterano periodista canadiense acreditado en La Habana y un habitual colaborador de Radio Habana Cuna y Granma, dijo en una entrevista con Dick Emanuelson, vicedirector de la agencia colombiana de noticias Anncol, que “lo que es bueno para Cuba es que la maquinaria de desinformación de Estados Unidos tiene que limpiar la imagen de Cuba para hacer el cambio viable.

“Cuando le convino al Imperio, la isla fue transformada de la noche a la mañana de diabólica en simpática. Cuba se ha vuelto un país decente en los medios de Estados Unidos. El día después de este cambio radical en los medios, muchos países europeos, confirmando su despreciable sumisión, volaron a la Habana para presentar sus respetos. Y con eso ya Cuba ganó.”

Pero ahora, dice Allard, es imprescindible levantar el infame bloqueo que los Estados Unidos llaman eufemísticamente “embargo” y poner fin a más de medio siglo de maltratos a los cubanos. No se puede martirizar a un pueblo durante cinco décadas sin tener que pagar por los daños, que son enormes. 

Allard, que se ha convertido en un destacado observador de las tensas relaciones entre Washington y La Habana, afirma que “hasta ahora, la presencia estadounidense en Cuba ha significado espionaje, infiltración, reclutamiento y penetración. Tendremos que ver si la anunciada nueva política entre vecinos es más civilizada.”

Haciendo notar el desarrollo de las relaciones de Washington con otros países progresistas de América Latina, el experto reportero se pregunta: “¿Cuál será la ‘nueva apariencia’ de la actividad subversiva de los Estados Unidos en La Habana? De seguro no renunciarán a la interferencia; ellos la afinarán.”

El prestigioso periodista franco-canadiense considera que, hasta ahora, la actuación de todos los disidentes en Cuba ha sido diseñada para consumo exterior. Fue desde el exterior de donde vinieron las donaciones para crearlos inicialmente y mantenerlos con vida hasta el presente. “Los disidentes cubanos, tan ampliamente promovidos por la prensa internacional, son poco menos que invisibles en Cuba”, apuntó Allard.

Con respecto a la situación de los enemigos de la revolución en el exterior, Allard cree que “ahora la confusión es ya evidente en el zoológico anti-castrista. No saben cómo reciclarse.”

 “La industria del odio a Cuba que generó millones durante décadas e hizo las fortunas de miles de miamenses enemigos de Cuba ya no existe. Miami, la ciudad de la CIA, se convirtió en la capital del narcotráfico y se dice que ahora es la meca de la pornografía. El Miami anti-cubano comenzó con los gángsteres de Batista y creció con dinero de la CIA. Más pronto o más tarde, tendrá que reenfocarse en la nueva relación entre vecinos.”

La industria del odio se ha descrito como la maquinaria más lucrativa del estado de la Florida. Creada cincuenta y cinco años atrás por el presidente Eisenhower para promover y resaltar los logros de los cubanos que vivían en “democracia” respecto a aquellos que vivían en Cuba, gradualmente degeneró en una bien estructurada mafia con tentáculos mortíferos en la mayor parte del hemisferio.

Con una enorme variedad de tentáculos ubicuos, a veces con control absoluto sobre esferas educativas, financieras, sociales, judiciales, religiosas, políticas, laborales y culturales en el Sur de la Florida e incluso más allá, nadie ha sido capaz de aspirar a una posición de liderazgo sin su aprobación y bendición.

 Avivando las llamas de la guerra que eventualmente derrocarían al gobierno cubano, esta industria ha estafado miles de millones de dólares del gobierno norteamericano.

La decadencia moral situó a la Florida en la cima de muchas estadísticas criminales, concentrando el mayor grupo en la nación de funcionarios, políticos o administrativos, en prisión, acusados, bajo fianza o buscados. Florida tiene el mayor fraude de en los programas de asistencia sanitaria a mayores de 65 años y personas pobres, y es el mayor centro de tráfico de drogas de la nación, entre otros detalles.

Este ambiente delictivo ha hecho del sur de la Florida el hogar de la mayor y más diversa colección de ex dictadores latinoamericanos, terroristas y asesinos.

5 de septiembre, 2015

September 5, 2015.

ILLUSION OF CHOICE REGARDING INFORMATION SOURCES
By Manuel E. Yepe

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A CubaNews translation.
Edited by Walter Lippmann.

One of the more systematically-used arguments by the US oligarchy
–widespread all over the world to defend the capitalist social system
for the benefit of their interests of global domination– is the right
to choose information they argue that US citizens enjoy.

Such an illusion, stimulated by the oligarchy itself, tries to ignore
the strict control over the media exercised in the United States by a
conglomerate of financial consortia.

Although this is carefully excluded as information from the large
corporate media, it has been known that only half a dozen oligarchic
conglomerates exert control over the informative, ideological and
political media content in the United States.

These conglomerates are: General Electric, News Corp., Disney, Viacom,
Time-Warner and CBS. Compare this phenomenon with the situation in
1983, when the media industry was represented by 50 independent media
companies.

These six financial monsters own, or otherwise control, 90% of the
mainstream media in the US and subsequently exert a decisive influence
in all countries influenced by Washington’s information policies. The
names –or the segments that each one controls– may vary due to sales,
mergers or similar capital operations; but the result will always be
the same.

“All are corporations which have their own shady histories, dealings
and suspicious actors. Disney, for example, is widely regarded as dark
enterprise aimed at warping the minds of children with disturbing
subliminal imagery. One of these companies is also the 12th largest US
military defense contractor, so it’s no surprise that so much of our
entertainment centers around the glorification of war and violence,”
says journalist Vic Bishop, staff writer of the Waking Times, in an
article published on August 28th.

In his comment, Bishop refers to the different tactics used by US
media to coerce citizen consensus towards the objectives of the
oligarchy.

The promotion of shallow, materialistic, ego-centric values and the
obvious oversimplification of the product for consumption by the
population are in keeping with the interests of these six
corporations. They glorify consumption, obedience, ignorance, the
hyper-sexualization of youth, the glorification of war, government
surveillance over the private lives of citizens, and so on.

The advertisers which support these media companies have tremendous
sway over what makes it to the airwaves. They help control public
perception.

According to Bishop, “by surveying what is available for consumption
in the mass media, it is easy to see what type of society these six
corporations are helping to construct. They have the power to warp
reality by calling staged programs ‘reality’ shows. Ideas which don’t
support mainstream narratives and the consumer agenda are omitted,”
because they don’t depict the society they wish to portray.

The harmfulness and danger of this ideological product lies in the
fact that it is consumed daily by hundreds of millions of readers, TV
viewers, radio listeners and even Internet users who are not fully
aware of the problem.

Strong lobbies, foundations and groups with political or corporate
power have sufficient organizational, financial and political capacity
to exert pressure against media or journalists which step out of the
dominant line. For most of the media it is less troublesome and more
profitable to yield to this pressure than to confront these lobbies.

Add to this the fact that 80% of the international information
published in the world comes from four major agencies in first world
countries (AP, UPI, Reuters and AFP) which set the news agenda
according to their corporate interests.

The supposed ideological plurality is even more false. They present
discussions and debates which are not real because they are always
held within parameters that do not affect the essential. The reader or
the audience believes they are attending a discussion that shows
plurality and breadth of opinions when, in fact, they are being
cheated with a discussion which is maintained within a very limited
space and ideological spectrum.

In his foreword to the book by Pascual Serrano Desinformación; Cómo
los medios ocultan el mundo [Disinformation; How Media Hide the
World], Ignacio Ramonet writes that in the United States, censorship
works by choking, suffocation or jamming. “They provide so much
information that the public does not realize that some of it
(precisely that we would need the most) is not there.”
September 9, 2015.

 

 

LA ILUSIÓN DE OPCIONES RESPECTO A FUENTES DE INFORMACIÓN

By Manuel E. Yepe
http://manuelyepe.wordpress.com/

Uno de los argumentos más sistemáticamente empleados por la oligarquía estadounidense extendido por todo el mundo para defender el sistema social capitalista en beneficio de sus intereses de dominación global es el derecho a escoger información que ellos alegan disfruta el ciudadano estadounidense.

Tal ilusión, estimulada por la propia oligarquía, trata de ignorar el estricto control sobre los medios que ejerce en los Estados Unidos un conglomerado de consorcios financieros.

Aunque esto se excluye cuidadosamente como información de las grandes empresas mediáticas, se ha conocido que solo media docena de conglomerados oligárquicos ejercen el control sobre el contenido informativo, ideológico, político de los medios en los Estados Unidos.

Estos conglomerados son General Electric, News Corp., Disney, Viacom, Time-Warner y CBS. Compare este fenómeno con la situación en 1983, cuando la industria de los medios estaba representada por 50 compañías mediáticas independientes.

Estos seis monstruos financieros poseen o controlan el 90 % de los principales medios en los Estados Unidos y por consiguiente ejercen un predominio decisivo en todos los países influenciados por las políticas informativas de Washington. Los nombres o los segmentos que cada uno controla pueden variar debido a ventas, fusiones o similares operaciones de capital, pero el resultado siempre será el mismo.

“Todas son corporaciones que tienen sus propias historias y negocios turbios, así como sus actores sospechosos. Disney, por ejemplo, es ampliamente considerada como una oscura empresa dirigida a deformar las mentes de los niños con perturbadoras imágenes subliminales. Una de estas compañías es también el decimosegundo contratista militar más grande en los Estados Unidos, así que no es sorpresa que mucho de nuestro entretenimiento se centre en la exaltación de la guerra y la violencia”, dice el periodista Vic Bishop, escritor del Walking Times, en un artículo publicado el 28 de agosto.

En su comentario, Bishop se refiere a diferentes tácticas empleadas por los medios de Estados Unidos para forzar el consenso de los ciudadanos hacia los objetivos de la oligarquía.

La promoción de valores frívolos, materialistas, egocéntricos y la obvia súper simplificación del producto para el consumo por la población están en correspondencia con los intereses de estas seis corporaciones. Ellos ensalzan el consumo, la obediencia, la ignorancia, la hiper-sexualización  de la juventud, el enaltecimiento de la guerra, la vigilancia del gobierno a las vidas privadas de los ciudadanos, entre otras cosas.

Los publicistas que apoyan estas compañías mediáticas tienen un tremendo influjo sobre lo que se lleva al aire. Ellos ayudan a controlar la percepción del público.

De acuerdo con Bishop, “mediante un sondeo a lo que está disponible para el consumo en los medios masivos, es fácil ver qué tipo de sociedad estas seis corporaciones están ayudando a construir. Ellas tienen el poder para deformar la realidad al llamar a programas fabricados ‘reality shows’ (espectáculos reales o telerrealidad). Las ideas que no apoyan las narrativas dominantes y las prioridades del consumidor se omiten.”

El perjuicio y el peligro de este producto ideológico están en el hecho de que se consume diariamente por cientos de millones de lectores, espectadores de televisión y oyentes de radio, e incluso usuarios de Internet, que no están totalmente conscientes del problema.

Fuertes grupos de cabildeo, fundaciones y grupos con poder político o corporativo cuentan con suficiente capacidad organizativa, financiera y política para ejercer presión contra medios y periodistas que se apartan de la línea dominante. Para la mayoría de los medios es menos problemático y más provechoso ceder a esta coacción que enfrentarse a estos grupos de presión.

Añádase a este hecho que el 80% de la información internacional que se publica en el mundo proviene de cuatro agencias principales en los países del primer mundo (AP, UPI, Reuters y AFP) que establecen la prioridad de noticias de acuerdo con sus intereses corporativos.

La supuesta pluralidad ideológica es aun más falsa. Se presentan discusiones y debates que no son reales porque siempre se realizan dentro de los parámetros que no afectan lo esencial. El lector o el público creen que están asistiendo a una discusión que muestra pluralidad y amplitud de opiniones cuando, de hecho, se les está engañando con una discusión que se realiza dentro de un espacio y un espectro ideológico muy limitado.

En su prólogo al libro de Pascual Serrano, Desinformación; Cómo los medios ocultan el mundo, Ignacio Ramonet escribe que, en los Estados Unidos, la censura funciona por estrangulamiento, asfixia o atasco. “Ellos proveen tanta información que el público no se percata de que una parte de ella (precisamente la que más necesitaríamos) no está allí.”

 

9 de septiembre de 2015

 

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