AWAKE, a film about Yogananda

Yogananda photo Alice Walkers Garden

AWAKE, a film about Yogananda

©2014 by Alice Walker

When my partner and I left the movie theatre recently, having seen AWAKE, the new film about Paramahansa Yogananda, he said he felt he’d just emerged from a five day retreat.  I felt the same.  It is a mesmerizing film about a very special being, someone those of us who value the practice of yoga should bow to every day.  He is largely responsible for bringing Kriya Yoga and Meditation to America and in his book THE AUTOBIOGRAPHY OF A YOGI he reveals some of the trials and triumphs of that feat.

The film covers a lot of ground. But certain moments stand out:  the time, at eleven, when Yogananda’s mother dies suddenly on a visit away from home: the brutal impact of this loss on the psyche means, among other things, that he must always now recognize dream from reality.  His mother is gone.  Forever.  Dreaming of her will not bring her back.   In fact, he recognizes something I have also experienced, without having a name for it:  that when a trauma of great severity happens to us in childhood we become as if removed from reality as part of reality, and become watchers.   Those who observe.  It can take many years to recognize a value in this sense of removal.  For Yoganana it sets him free, eventually, to realize he is being drawn to his Guru, who has been patiently waiting for him.

This relationship with his Guru becomes the most important element in Yogananda’s life and is worth the trip to the movie theatre to see the film.  Because here is a magic thread, as real as daylight, to something now seemingly lost to humanity.  The teaching, and patient training, of the youth who is seeking, by someone of true wisdom, knowledge, and expertise.  This was for me perhaps the most moving part of the film.  Who were these Gurus anyhow?  Where did they come from, really?  Was their lineage descended from other stars?

How I grieved that after 45 years Yogananda’s friendship with a man who had been loyal to him since childhood, ended in bitterness.  And how grotesque that the Ku Klux Klan and its white male insecurity when faced with powerful men of color had much to do with the rupture.  In despair, his mission to America seemingly destroyed, Yogananda went back to India.  Thankfully, not forever.

Who now knows how to go into Samadhi, a state so profound one can stop the heart at will?  Which is apparently what Yogananda did the day he chose to die.

Through this film, AWAKE, we have the opportunity to glimpse a rare Being who can teach us more about how to live than any politics on the face of the earth. I am so grateful. It is truly amazing that Yogananda was here at all.  Not to mention the Being who came before and stood behind him, his Guru.  All praises to the Guru’s unfathomable sense of purpose.  All praises to his love.

Translación, Awake:

DESPERTAR , UN FILME SOBRE YOGANANDA

©2014, Alice Walker

Cuando mi compañero y yo salimos del cine hace poco tras haber visto el filme Awake (Despertar), la nueva cinta sobre Paramahansa Yogananda, él dijo que se sentía como si saliera de un retiro de cinco días. Yo sentía lo mismo. Se trata de una película fascinante acerca de un ser muy especial, alguien ante quien aquellos de nosotros que apreciamos la práctica del yoga debemos inclinarnos reverentes cada día. Él es en gran medida responsable de introducir el Kriya Yoga y la meditación en los Estados Unidos. En su libro Autobiografía de un yogui revela algunas de las tribulaciones y éxitos en esa proeza.

La película cubre un vasto terreno. Sin embargo ciertos momentos sobresalen: la vez en que, con once años, la madre de Yogananda fallece repentinamente durante una visita lejos de casa. El terrible impacto de tal perdida en su psiquis significa, entre otras cosas, que debe aprender a distinguir siempre el sueño de la realidad. Su madre ha marchado. Para siempre. Soñar con ella no la traerá de regreso. De hecho, reconoce algo que también he experimentado sin tener un nombre para ello: que cuando un trauma de bastante seriedad nos ocurre durante la infancia nos sentimos como si nos hubieran desprendido de la realidad como parte de la misma y nos transformamos en observadores. Aquellos que observamos. Pueden pasar muchos años en que reconozcamos un valor en este desprendimiento. A Yogananda lo libera, finalmente, para percatarse de que está siendo atraído su gurú, que ha estado esperando por él pacientemente.

Esta relación con su gurú se vuelve el elemento más importante en la vida de Yogananda y hace que valga la pena ir al cine a ver el filme. Porque he aquí un hilo mágico, tan real como la luz del día, hacia algo al parecer ahora perdido por la humanidad. La enseñanza y la paciente preparación del joven que busca por alguien con la sabiduría, el conocimiento y la experiencia verdaderos. Esta fue para mí, tal vez, la parte más impresionante de la película. ¿Quiénes eran estos gurús a fin de cuentas? ¿De dónde procedían en realidad? ¿Su linaje descendía de otras estrellas?

Cuánto sentí que, tras 45 años, la amistad de Yogananda con un hombre que le había sido leal desde la niñez amargamente se rompiera. Y cuán grotesco que el Ku Klux Klan y su inseguridad machista blanca al enfrentarse con poderosos hombres de color tuviera tanto que ver con esa ruptura. En desesperación, con su misión en Estados Unidos al parecer destruida, Yogananda volvió a la India. Menos mal que no para siempre.

¿Quién sabe ahora como entrar en samadhi, un estado tan profundo que uno puede detener el corazón a voluntad? Esto es lo que al parecer Yogananda hizo el día en que decidió morir.

A través de este filme, Despertar , tenemos la oportunidad de vislumbrar un ser raro que puede enseñarnos sobre cómo vivir mucho más que cualquier política sobre la faz de la tierra. Me siento sumamente agradecida. Es en verdad asombroso que Yogananda hubiese estado aquí. Para no mencionar al ser que lo precedió y apoyó, su gurú. Todas las alabanzas para la inconmensurable dedicación del gurú. Todas las alabanzas para su amor.

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