We Say No More

October 2014 – A Month of Resistance

Month of Resistance NYC Alicewalkersgarden

 

Gather

  ©2014 by Alice Walker

  for Carl Dix and Cornel West

 

It is still hard to believe

that millions of us saw Eric Garner die.

He died with what looked like a half dozen

heavily clad

policemen

standing on his body, twisting and crushing

him

especially his head

and neck.

He was a big man, too.  They must have felt

like clumsy midgets

as they dragged him down.

 

Watching the video,

I was reminded of the first lynching

I, quite unintentionally, learned about:

it happened in my tiny lumber mill

town before the cows were brought in

and young white girls

on ornate floats

became dairy queens.

A big man too,

whom my parents knew,

he was attacked also by a mob

of white men (in white robes and hoods)

and battered to death

by their two by fours.

I must have been a toddler

overhearing my parents talk

and mystified by pieces of something

called “two by fours.”

Later, building a house,

i would encounter the weight,

the heaviness, of this varying length

of wood, and begin to understand.

 

What is the hatred

of the big black man

or the small black man

or the medium sized

black man

the brown man

or the red man

in all his sizes

that drives the white lynch mob

mentality?

 

I always thought it was envy:

of the sheer courage to survive

and ceaselessly resist conformity

enough to sing and dance

or orate, or say in so many outlandish

ways:

You’re not the boss

of me!

Think how many black men

said that:  “Cracker,* you’re not the boss

of me;”  

even enslaved.  Think of how

the legal lynch mob

so long ago

tore Nat Turner’s body

in quarters

skinned him 

and made “money purses”

from his “hide.”

 

Who are these beings?

Now we are beginning to ask

the crucial question.

If it is natural to be black

and red or brown

and if it is beautiful to resist

oppression

and if it is gorgeous to be of color

and walking around free,

then where does the problem

lie?

Who are these people

that kill our children in the night?

Murder our brothers in broad daylight?

Refuse to see themselves in us

as we have strained, over centuries,

to see ourselves in them?

Perhaps we are more different

than we thought.

And does this scare us?

And what of, for instance,

those among us

who collude?

Gather.

Come see what stillness

lies now

in the people’s broken

hearts.

It is the quiet force of comprehension,

of realization

of the meaning

of our ancient

and perfect

contrariness;

of what must now be understood

and done to honor

and cherish

ourselves:

no matter who

today’s “bosses”

may be.

Our passion

and love for ourselves

that must at last

unite

and free us.  As we lay our sacrificed

beloveds to rest

in our profound

and ample caring :

broad, ever moving,

and holy ,

as the sea.

 

*Cracker:  from the crack of the whip wielded by slave drivers.

 

 

Júntense
©2014 por Alice Walker

Para Carl Dix and Cornel West

Traducio al Español por Mañuel Verdecia

Todavía es duro pensar
que millones de nosotros vimos morir a Eric Garner.
Murió con lo que parecía media docena
de policías
fuertemente equipados
parados junto a su cuerpo, torciéndolo y golpeándolo
especialmente en su cabeza
y cuello.
Era un hombre corpulento. Debieron sentirse
como torpes enanos
mientras lo arrastraban.
Al ver el video
recordaba el primer linchamiento
del que, casi involuntariamente, supe:
ocurrió en mi pequeño pueblo
con aserradero antes que trajeran las vacas
y jóvenes blancas
en adornadas camionetas
se volvieran reinas de lecherías.
Era igual un hombre enorme
a quien conocían mis padres,
lo atacó también una turba
de hombre blancos (con túnicas y capuchas blancas)
y lo mataron a golpes con
sus “dos por cuatro”.

Debo haber sido una bebita
que de pasada oyó a mis padres hablar

perplejos sobre algo que
llamaban “dos por cuatro”.
Después construyendo una casa
yo encontraría el peso,
la solidez de esta longitud variable
de madera y empezaría a entender.
¿Cuál es el odio hacia el alto hombre negro
o el pequeño hombre negro
o el mediano hombre negro
el hombre pardo
el hombre rojo
de todos los tamaños
que impulsa la mentalidad de la turba
de linchadores bancos?
Siempre pensé que era envidia
del genuino coraje para sobrevivir
y continuamente rechazar la conformidad
lo bastante como para cantar y bailar
y hacer discursos o decir en tan extrañas
formas:

¡Ustedes no son
mis dueños!
Piensen en cuántos negros
dijeron: “Cracker*, tú no eres
mi dueño”,
aun siendo esclavos. Piensen
en cómo la turba linchadora autorizada
hace tanto tiempo
desgarró el cuerpo de Nat Turner
en cuartos
lo despellejaron
e hicieron “monederos”
de su “cuero”.
¿Quiénes son estos seres?
Ahora empezamos a hacernos
la pregunta crucial.
Si es natural ser negro
o rojo o pardo
y es hermoso resistir
la opresión
y si es esplendido ser de color
y andar libremente,
entonces ¿dónde reside
el problema?
¿Quiénes son estas gentes
que matan nuestros hijos en la noche
y matan nuestros hermanos a plena luz del día?
¿Rechazan verse en nosotros
como nos hemos forzado, por siglos,
a vernos en ellos?
Tal vez seamos más diferentes
de lo que pensábamos.
¿Y esto nos asusta?
¿Y qué hay, digamos,
de aquellos nuestros
que actúan en connivencia?
Júntense.
Vengan a ver la calma
que hay ahora
en los rotos corazones
de la gente.
Es la quieta fuerza de la comprensión,
de la percepción
del sentido
de nuestra antigua
y perfecta
contrariedad,
de lo que ahora debe entenderse
y hacerse para honrarnos
y apreciarnos,
no importa quiénes
hoy puedan ser
los “jefes”.
Nuestra pasión y amor
por nosotros mismos
que debe finalmente
unirnos
y liberarnos. Mientras dejamos descansar
a nuestros sacrificados amados
en nuestro profundo
y amplio cariño:
inmenso, siempre móvil
y sagrado como el mar.

* Cracker: por el chasquido, “crack”,  que producía el látigo de los que conducían a los esclavos. 

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