Sema Boys on Alice Walkers Website Alice Walkers Garden - Rumi


AND…

For all of us who are suffering so deeply now, fearing our faith in humanity has been cruelly misplaced, even lost, there will always be the poets, and poetry itself to remind us of how big Life is. How long. How like the Anaconda, with its twists and turns. Interrogating every “wisdom”, bearing every grief, every feeling of impotence, the dreaded sense that loving as we do cannot in the end save our children or our friends. Despair a constant.

I myself have turned to Rumi, thanking Coleman Barks with a full heart for his singular way with Rumi’s profound, mysterious Being. A poet, drunk on Love, delirious with Longing, swinging round and round a pole. Or whirling, as if to transcend the body, in space. Ecstatic. That’s how we feel so often; and then the bombs come and our children die. (They are no less our children because they live in your land).

Well. Today I opened A Year With Rumi, Daily Readings, translated by Coleman Barks, to a poem that appears on his birthday, September 30, 1207. Think how many arrogant and mighty have risen and fallen since then! 

This is what I found: 

A Trace
By Rumi

You that give new life to this planet,
you that transcend logic, come.
I am only an arrow. Fill your bow with me
and let fly. Because of this love for you,
my bowl has fallen from the roof.
Put down a ladder and collect the pieces.

People ask, Which roof is your roof?
I answer, Wherever the soul came from
and wherever it goes back to at night,
my roof is in that direction.

From wherever spring arrives
to heal the ground, from wherever searching rises
in a human being. The looking itself is a trace
of what we are looking for.

But we have been more like the man
Who sat on his donkey and asked it where to go.

Be quiet now and wait. It may be the ocean one,
the one we want so to move into and become,
it may be that one wants us out here
on land a little longer
going our sundry roads to the shore.

NO ESTAMOS SOLOS

 

©2014 de Alice Walker

Traducción al español de Manuel García Verdecia

 

Para todos los que sufrimos hondamente ahora, con temor a que nuestra fe en la humanidad se haya equivocado cruelmente, incluso perdido, siempre estarán los poetas y la poesía misma para recordarnos lo enorme que es la vida. ¡Cuán larga, igual que la anaconda, con sus vueltas y giros! Interrogando cada “sabiduría”, soportando cada pesar, cada sentimiento de impotencia, el pavoroso sentimiento de que aún amando como lo hacemos no podemos al final salvar nuestros niños y nuestros amigos. El desespero como una constante.

Yo misma he vuelto a Rumi, agradeciendo a Colman Barks con todo mi corazón por el modo tan profundo de presentarnos a Rumi en su profundo y misterioso ser. Un poeta ebrio de amor, delirante de añoranza, dando vueltas y vueltas en torno a un poste. O girando, como si fuese a salirse del cuerpo, en el espacio. Estático. Así es como nos sentimos muy frecuentemente; y entonces vienen las bombas y nuestros niños mueren. (No son mucho menos nuestros niños porque vivan en la tierra de ustedes.)

Bien. Hoy abrí Un año con Rumi, lecturas diarias, traducidas por Colman Barks, en un poema que escribió para su cumpleaños en 1207. ¡Piensen en cuántos arrogantes y poderosos no han caído desde entonces!

Esto es lo que hallé:

 

UNA SEÑAL

             Por Rumi

 

Tú que das nueva vida a este planeta,

tú que trasciendes la lógica, ven.

Soy solo una flecha. Carga tu arco conmigo

y volemos. Por este amor hacia ti,

mi cuenco ha caído del techo.

Pon una escalera y reúne los pedazos.

 

La gente pregunta, ¿Cuál es tu techo?

Respondo, De dondequiera que venga el alma

y a dondequiera que vuelva en la noche,

mi techo está en esa dirección.

 

De dondequiera que llegue la primavera

a sanar la tierra, dondequiera que la búsqueda

se alce en un ser humano. El buscar en sí es una señal

de aquello que buscamos.

 

No obstante somos más bien como el hombre

que se sentó sobre su asno y le preguntó adónde ir.

 

Estate quieto ahora y espera. Puede ser el mar,

aquel hacia donde queremos entrar y convertirnos,

puede ser que ese nos quiera aquí fuera

sobre la tierra un poco más

andando nuestros diversos caminos hacia la costa.

 

 

 

Archives