In the late Eighties I bought a then isolated house within view of the ocean in the very upscale environment of Costa Careyes, Mexico.  I was drawn to the area simply because it is beautiful and has some of the most extraordinary houses on the planet.  It is also an eleven miles long nature preserve, with turtles and tejones (badgers), and several exquisite beaches.  I couldn’t afford any of the places that awed me, but writers are realistic.  I was writing THE TEMPLE OF MY FAMILIAR, a long novel that required residency in a Spanish speaking country  and a house that came furnished sufficiently for me to plug in my typewriter and go to work.  The woman who designed the three bedroom house, whose husband was a  musician, left it completely furnished and drove away carrying only her coffee mug. That novel completed, I began the most challenging of my books: POSSESSING THE SECRET OF JOY.  Falling despondent into various hammocks as the plot unnerved me.  Other books followed, so that, in all, I wrote parts of  seven or eight books, and whole books of poetry, while I upgraded the house, bought the adjacent lot that I turned into a garden, constructed a thatched studio across from a rustic massage palapa and built a solar heated swimming pool.  (I discovered that, with climate change, winters in Mexico can be chilly.)

I would like to leave Casa Madre (Mother House) in the hands of someone(s) who will love and take care of her as I have done.  Someone who will be delighted that  mango trees I planted twenty years ago are heavy each summer with fruit and who will be charmed by my passion for hammocks and swings.  They are everywhere.  My simple antidote to living in a world of unbearably wearisome waste and craziness.

A realtor in Careyes has the listing, but I wanted to alert readers of my blog, in case some reader/soul-warrior wishes to invest in the serenity and beauty that Casa Madre is.

If you are intrigued, more information can be had.  Write to Zachary Walker Scott  c/o 1563 Solano Avenue, PMB 361, Berkeley, Ca. 94707.  

Recommended:   The Magic of Careyes, a fascinating picture book that explores the motivations and challenges encountered by its legendary, somewhat mysterious, creator and founder Gian Franco Brignone.
Brignone’s eye for the beauty of nature, as framed by a window or doorway of a house, marks a visual genius.  Nearly everything in Careyes is handmade as well, even the roads, which are of river stones. 

And in Spanish with minor differences: por Manuel Verdecia

A fines de los ochenta compré una vieja casa frente al mar en el

entorno muy boyante de Costa Careyes, México. Me sentí atraída hacia

esa zona sencillamente porque es bella y porque tiene algunas de las

casas más extraordinarias del planeta. Es también un coto reservado de

once kilómetros de largo con tortugas y tejones así como algunas

playas deliciosas. No podía permitirme ninguno de los lugares que me

maravillaban, pero los escritores somos realistas. Escribía por

entonces The Temple of My Familiar (El templo de mi espíritu), una

larga novela que exigía permanecer en un sitio de habla española y una

casa que ya viniera debidamente equipada de modo que solo tuviera que

enchufar mi  máquina de escribir y ponerme a trabajar. La mujer que

diseñó la casa de tres habitaciones, cuyo esposo era músico, la dejó

completamente amueblada y se marchó llevándose solamente su taza para

café. Habiendo terminado la novela, comencé el más exigente de mis

libros Possessing The Secret Of Joy (En posesión del secreto de la

felicidad). Me echaba desanimada en distintas hamacas perturbada por

la trama. Otros libros vinieron después, de manera que, en total,

escribí partes de siete u ocho libros y poemarios completos, mientras

mejoraba la casa. Compré el terreno contiguo que convertí en un

jardín, levanté un estudio con techo de hojas de palma frente a una

rústica palapa para masajes y construí una piscina con calentamiento

solar. (Descubrí que con el cambio climático el invierno en México

puede ser frío.)

Me gustaría dejar Casa Madre en manos de alguien que la amara y

cuidara como yo. Alguien que se deleitara al ver que las matas de

mango que sembré hace veinte años cada verano se llenan de frutos y

que se encantara con mi pasión por las hamacas y los columpios. Ellos

están por doquier. Es mi sencillo antídoto a la vida en un mundo de

insoportable derroche y locura.

Un agente inmobiliario tiene la cotización, pero quería avisar a los

lectores de mi blog, en caso de que algún lector/guerrero del alma

quisiera invertir en la serenidad y la belleza que es Casa Madre.

 

Si se siente interesado puede obtener más información. Escriba a

Zachary Walker Scott, c/o 2563 Solano Avenue, PMB 361, Berkeley, Ca.

94707.

 

Recomendación: La magia de Careyes un fascinante libro con

ilustraciones que expone los motivos y retos que enfrentó su

legendario y algo misterioso creador y fundador Gian Franco Brignone.

El ojo de Brignone para la belleza de la naturaleza, enmarcada por una

ventana o una puerta de la casa, indica un genio visual. Además, casi

todo en Careyes está hecho a mano, incluso los caminos hecho de

piedras de río.

 

Archives