A Palestinian child kidnapped from school by Israeli soldiers

The Mother of Trees
©2014 by Alice Walker 

If I could be

the mother of Wind

I would blow all fear

away from you.

 

If I could be

the mother of Water

I would wash out the path

that frightens you.

 

If I were the mother

of Trees

I would plant

my tallest children

around your feet
 that you might

climb

beyond all danger.

 

But alas,

I am only

a mother of humans

whose magic powers

have  vanished

since we allow

our littlest ones

to face injustice
suffering 

& the unholiest

of terrors

alone.

*****

This disturbing photograph was sent to me by the great Israeli peace activist and humanitarian, Nurit Peled-Elhanan, who lost her daughter in a suicide bombing.  There was an explanation of what was happening in the photograph and a request that I circulate the image.  For weeks I did nothing but think about this child and all the Palestinian children taken from their schools and  homes, their beds, often in the middle of the night.  What is it about certain photographs?  There are for most of us two or three that will not go away.  Two others for me:  the one of the African child slowly dying of starvation while a vulture waits within the frame; the one of John Kennedy laid out on a table in Texas, his wounds visible, especially the one near his throat, his eyes wide open.  He seems shockingly  young, vulnerable and precious, lying there; emblematic of the awakening leader who is always sacrificed in the long history of  stillborn Americas.

La Madre de los Árboles

                     De Alice Walker  (Translated by Cuban poet Mañuel Verdecia)

 

Si yo fuera

la madre del Viento

soplaría todo el miedo

lejos de ti.

 

Si yo fuera

la madre del Agua

lavaría la senda

que te intimida.

 

Si yo fuera

la madre de

los Árboles

sembraría

mis hijos más altos

en torno a tus pies

de modo que

pudieras escalar

lejos de todo riesgo.

 

Pero ay,

solo soy

madre de humanos

cuyos poderes mágicos

se han esfumado

por haber dejado

que nuestros más pequeños

encaren la injusticia

el sufrimiento

y los más funestos

terrores

ellos solos.

 

Esta inquietante foto me la envió el gran activista pacifico y

humanitario israelí Nurit Peled-Elhanan, el cual perdió su hija en un

atentado suicida. Venía acompañada con una explicación de lo que

sucedía en la foto y con la solicitud de que hiciera circular la

imagen. Durante semanas no hice otra cosa que pensar en esta niña y en

todos los niños palestinos que han sido sacados de sus casas y

escuelas, de sus camas, con frecuencia en medio de la noche. ¿Qué es

lo que ocurre con ciertas fotografías? Existen para la mayoría de

nosotros dos o tres que nunca nos abandonarán. Hay dos otras para mí:

una del niño africano que lentamente muere de hambre mientras un

buitre espera dentro del cuadro; la otra de John Kennedy echado sobre

una mesa en algún lugar de Texas, con sus heridas visibles,

particularmente la cercana a su garganta, con los ojos muy abiertos.

Se ve terriblemente joven, vulnerable y precioso, yaciente allí,

 símbolo del que es siempre sacrificado en la

larga fila de Américas nacidas muertas.

 

Choice 1: For Americas:

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