Article source: 33 Literary Geniuses Who Happen To Be Super Hot

I was surprised to find myself on this list, of course.  But, being there, I looked round. Hemingway, for instance, was really cute.  who knew?  Now that barely articulate letter he wrote to Marlene Dietrich makes more sense.  She wouldn’t have been indifferent to such a steady beam of depth, even though he tried to shallow himself  by calling her “Kraut.” It was Hemingway who taught me two (at least two) great lessons:  when it’s time to leave a politics that demands crawling on your knees to belong, whistle while you walk.  Also: when writing a long novel, like for instance, For Whom The Bell Tolls, don’t try to write it in a month.  There’s such a thing as “across the river and through the trees.”  The river one day, the forest another. (I am referring not to the novel but to a line about writing somewhere in the vast territory of Hemingwaylandia). What else?  Don’t be afraid to leave the scene by your own hand.  It’s probably a better alternative than going by someone else’s hand that’s less imaginative. Though ouch!  That beautiful head!

I met Langston Hughes late in his life, but had no idea what to ask him! He was a delightful storyteller whose cigarette never left his lips while he talked, which amazed me.  He was also kind in that totally impersonal Aquarian way that is so often misunderstood.  Lucky for me he left books for me to discover him in.  

The same for the soul mates on this list: Charlotte Brontë and Nathaniel Hawthorne.  Without them what a nightmare the search for meaning among the wicked rules of church and caste would have been!  And they were so beautiful!

Brontë’s character Jane Eyre is the great teacher of what is real beauty of both body and spirit and it is clear she sprang from a person equally magnificent in all the ways that truly matter.  As for Hawthorne, in The Scarlet Letter, was there ever a man more feminist in his understanding of the unfairness women suffer?  I’d never seen a picture of him when he was young.  It is like seeing an old friend being born, though fully grown, before your eyes.

So enjoy, imagine, dream, chuckle.  What fun there still is among the irreverent and  boldly
frolicsome. 
 


Source: Article by Kimberly Wang March 21, 2014 

Quedé sorprendida al encontrarme en esta lista, por supuesto. Sin embargo, al estar allí, miré alrededor. Hemingway, por ejemplo, era en realidad buen mozo. ¿Quién lo sabía? Ahora esa carta apenas comprensible que le escribiera a Marlene Dietrich tiene más sentido. Ella no hubiera permanecido indiferente ante tan sostenido rayo de hondura, aún cuando él tratara de parecer menos intenso llamándola “kraut”*. Fue Hemingway quien me enseñó (al menos) dos lecciones: cuando llega el momento de abandonar una política que exige arrastrarse de rodillas para pertenecer a ella, silba mientras andas. También: al escribir una novela larga, digamos, Por quién doblan las campanas, no trates de escribirla en un mes. Hay algo como “al otro lado del río y entre los árboles”. El río un día y los árboles el otro. ¿Qué más? No tengas miedo de abandonar la escena por tus propios medios. Probablemente sea una alternativa mejor que dejarlo en manos de alguien con menos imaginación. ¡Aunque, ay, esa hermosa cabeza!

Conocí a Langston Hughes ya tarde en su vida. ¡Sin embargo no tenía ni idea de qué preguntarle! Era un delicioso contador de historias, cuyo cigarrillo nunca se separaba de sus labios mientras hablaba, lo cual me asombraba. Era también amable de ese modo acuariano totalmente impersonal, tan frecuentemente malinterpretado. Suerte para mí que dejó libros donde puedo descubrirlo.

Lo mismo pasa con las almas gemelas en esta lista: Charlotte Brontë y Nathaniel Hawthorne. Sin ellos, ¡qué pesadilla hubiera resultado la búsqueda de sentido entre las malvadas reglas de la iglesia y las castas! ¡Y ellos eran tan bellos!

Jane Eyre, el personaje de Brontë, es la gran maestra de lo que constituye la verdadera belleza tanto de cuerpo como de espíritu y queda claro que ella surge de una persona igualmente magnífica en todas las maneras que de verdad importan. En cuanto a Hawthorne, en La letra escarlata, ¿hubo alguna vez un hombre más feminista en su comprensión de la injusticia que sufren las mujeres? Nunca había visto una imagen suya de cuando era joven. Es como ver un viejo amigo mientras nace, aunque totalmente crecido, ante tus ojos.

Hay diversión aún entre los juguetones irreverentes y atrevidos.

*Es una forma ofensiva de referirse a los alemanes.

 

Fuente: Artículo de Kimberly Wang, Marzo 21 de 2014.

 Translation by Cuban poet Mañuel Verdecia

 

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